Un ingeniero y un arquitecto de Neuquén idearon y diseñaron un artefacto ecológico. El sistema utiliza paneles solares para la absorción de las radiaciones en energía calórica o térmica y, según lo explicado por sus creadores, han logrado muy buenos rendimientos para ser usados en casas de familia o torres de edificios

Con mucho ensayo y error y luego de diez años de experiencia, un ingeniero y un arquitecto lograron desarrollar en Neuquén termotanques solares de muy buen rendimiento y totalmente ecológicos.

Los aparatos funcionan bárbaro y si bien son muchas las personas que se sienten atraídas por el uso de energías limpias a la hora de decidir son pocas las que se animan a dar el gran salto. Es que las energías alternativas son aquí, todavía, una rareza y su uso parece asociados a actos exóticos de algunas pocas personas.

“Tuve la suerte de viajar a Madrid donde hay una ordenanza que establece que todas las nuevas obras deben contar con termotanques solares. No hay edificio ni torre que no tenga los techos colmados de paneles”, cuenta Roberto Della Negra, el ingeniero en esta dupla.

Julio Palestri, el socio, cree que entre otras cosas hace falta un compromiso mayor del Estado con normas que incentiven la instalación de paneles y advierte que la gente que se decide a usar energía solar y está dispuesta a realizar inversiones, generalmente apela a equipos de fabricación italiano o alemana.

“Nosotros vivimos de otra cosa, afortunadamente, pero esto es lo que nos apasiona. Hemos conseguido desarrollos muy buenos, de gran rendimiento, hemos acumulado conocimientos durante más de diez años. Y nuestros costos están muy por debajo de los europeos. Hay prototipos de 500 dólares”, agregó el arquitecto que nació en Chacabuco (provincia de Buenos Aires) pero que aquí, en Patagonia, tiene por lo menos cuatro muy buenas razones para no irse más.

Los termotanques solares funcionan por absorción de la radicación emitida por el sol, que se concentra en una cámara colectora que eleva la temperatura del agua hasta 90 grados.

El proceso se denomina conversión fototérmica pues se logra la transformación de la energía radiante en energía calórica o térmica.

El agua caliente que se produce por esta conversión es depositada en un tanque reservorio, que luego pasa a la red y puede ser derivada a diferentes aplicaciones.

Además de los termotanques, Della Negra y Palestra han realizado otros trabajos de aprovechamiento de la energía solar.

El más reciente fue todo un desafío en una chacra de la zona de China Muerta, entre Plottier y Centenario. Allí, con tanques vacíos de 200 litros, piedras de origen volcánico, negras y porosas para que almacenen calor, más un vidrio y un motorcito eléctrico de 60 watts (como una lamparita) desarrollaron un sistema para calefaccionar viviendas (ver aparte).

Los termotanques solares tienen diferentes capacidades según el uso y la cantidad de personas que lo utilicen. Por ejemplo, para una casa con de cuatro o seis personas se necesita un equipo de 200 litros.

El rendimiento depende de la época del año pues en verano la radiación es superior a la que se capta en invierno pero de cualquier manera los termotanques siempre funcionan. Acaso la gran contra que tienen estos aparatos es la que no pueden ser el único medio para obtener agua caliente. Quien lo usa debe contar con la alternativa del gas o la electricidad para evitar inconvenientes. La ventaja es que se gasta una vez en su instalación y nunca más hay que poner un peso.

Río Negro

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