A la 1.35 hs de esta madrugada (16 de noviembre) murió Ezequiel, el niño de seis años que desde los cuatro era esclavizado por la empresa Avícola, Nuestra Huella. El lunes de la semana pasada lo habían vuelto a operar, pero el tumor ya le había ocupado todo el cerebro. La corta vida de Ezequiel transcurrió la mayor parte de su tiempo entre la sangre y el guano de las gallinas y manipulando venenos con elementos cancerígenos de la empresa para cumplir a rajatabla con los topes de producción que la patronal le imponía a su familia.
Las maestras de la escuela de Ezequiel, ya habían advertido que el niño se dormía cuando iba a clase, hasta que a finales de setiembre se desmayó y fue llevado de urgencia a una clínica de Pilar. Durante semanas nadie tuvo noticias de él.
La empresa prohibió terminantemente a los padres hablar del tema con sus compañeros de trabajo. Y logró la manera de modo muy simple: convenciendo a los padres que si algo le pasaba a Ezequiel ellos serían penalmente responsables e incluso les quitarían la tenencia de sus otros hijos y ofreciéndoles a cambio de su silencio, la atención médica del niño y eventualmente una suma de dinero en caso que hubiera un descenlace fatal. Paralizados por el miedo y la desesperación, los padres aceptaron el chantaje y se llamaron a silencio.
Ahora sabemos que de la Clinica de Pilar fue derivado a la Clínica del Centro de La Plata, donde se le detectó un tumor cancerígeno en el cerebro y de allí fue trasladado a otra Clínica en Laferrere, donde fue intervenido quirurjicamente y se pudo reducir parcialmente el avance del tumor. No obstante, cómo su situación seguía siendo muy grave, la empresa dispuso su traslado al Centro Gallego donde fue internado en terapia intensiva. A los pocos días el tumor volvió a reproducirse y se lo internivo quirurjicamente el lunes de la semana pasada, pero su situación siguió agravándose hora trás hora hasta que este martes a la madrugada falleció. Recién tomamos conocimiento hace un rato, porque su estado de salud desde hace días era un secreto guardado entre siete llaves por la empresa que quería evitar a toda costa que se indagara acerca de las causas que lo llevaron a esa situación terminal.
Ezequiel fue traído desde Misiones con su familia a fines de 2007 por uno de los reclutadores que opera al servicio de la presidenta de la empresa Nuestra Huella, Alejandra Lopez Camelo y que cobraba $ 2500 por cada familia que lograba engatusar. La promesa era dejar la pobreza extrema de Misiones, por un trabajo estable y una casa segura, donde los chicos crecerían en el campo y junto a la naturaleza. Los costos del traslado correrían por cuenta de la empresa. Y la familia sólo tenía que limitarse a aceptar el paraiso que les regalaban. Entre la pobreza extrema y crónica y un futuro de vivienda y trabajo estable, ni lo dudaron.
Al llegar a la granja «La Fernandez», la situación distaba mucho de lo prometido. Al padre lo pusieron a cargo de uno de los galpones, donde debía juntar miles de huevos por día, remover guano, juntar la sangre y distribuir el veneno. El tope de producción que le imponía la empresa era imposible de cumplir sin involucrar al resto del grupo familiar, lo cual era estimulado por los capataces de la empresa. Y si ese tope no se cumplía, se corría el riesgo de quedar sin trabajo y en la calle, esta vez a miles de kilometros del lugar de origen y los conocidos. Además, la familia debía pagar la «deuda» que habían contraído por el traslado a Buenos Aires. Fue asi que primero la esposa y luego los niños comenzaron a involucrarse en esas jornadas infernales de producción en el galpón. Lo mismo pasaba en los galpones vecinos, donde ya estaba naturalizado que todos los grupos familiares trabajen a destajo, pero sólo para conformar el salario del padre, un salario más bajo que el de un peón rural.
Cientos de familias más, son esclavizadas del mismo modo que la familia de Ezequiel en unas 70 granjas dispersas por Pilar, Zarate, Campana, Exaltación de la Cruz y Córdoba donde muchímos chicos están expuestos a correr la misma suerte que Ezequiel. Esas granjas son propiedad de «Nuestra Huella», una empresa que gozaba de prestigio y liderazgo en el mercado avícola y que tenía clientes poderosos como Wall Mart y Carrefour, hasta que comenzó a conocerse su costado más oscuro: trabajo esclavo e infantil, alambrados electrificados, trata y tráfico de personas.
Las horas y horas de filmación de trabajo infantil durante el 2008, 2009 y 2010, la granja allanada con la gente esclavizada y la alambrada electrificada, las 30 granjas de la empresa donde el Ministerio de Trabajo constató fehacientemente trabajo infantill en Nuestra Huella, los más de cuarenta testimonios de víctimas de la empresa, las filmaciones de las persecuciones y los intentos de sobornos a los denunciantes, los datos precisos de los reclutadores, nada, absolutamente nada fue suficiente para que la Jueza Graciela Cione (Garantias en lo Penal de Campana) y Adrián Charbay (Federal II de Zárate y Campana) se dispusieran a impartir un mínimo de justicia en las causas que tramitan por reducción a la servidumbre y trabajo infantil y trata laboral y trafico de personas respectivamente. Quizás el hecho de que la presidente de la empresa, Alejandra Lopez Camelo, sea prima hermana del intendente de Pilar , Humberto Zúccaro, cuñada del Secretario General de UATRE local Jorge Herrrera y que el ex intendente de Pilar, Sergio Bivort sea el abogado de la firma expliquen un poco acerca del manto de impunidad que rodea la empresa.
Desde el 2008 los costureros y cartoneros de la Alameda y el MTE vienen denunciando, juntando pruebas y movilizándose contra la esclavitud y el trabajo infantil en Nuestra Huella. Esta mañana, cuando no sabíamos que horas antes Ezequiel había muerto, más de doscientos compañeros marcharon a los dos juzgados penales de Campana exigiendo justicia por Ezequiel y por la salud y la vida de los más de 200 niños que viven y trabajan en las granjas de esa empresa y nos juramentamos volver en los próximos días.
La empresa no conforme con haber asesinado a Ezequiel, con haber envenenado a decenas de chicos y adultos, ahora se dispone a hacer desaparecer las evidencias y pretende trasladar rápidamente el cuerpo de Ezequiel y quizás cremarlo, fuera del alcance de cualquier pericia judicial que los comprometa y ponga en evidencia su responsabilidad por Ezequiel y por todos los niños y adulltos que manipullan venenos agrotóxicos en sus granjas. La Alameda y el MTE ahora más que nunca redoblará su esfuerzo reclamando justicia y convoca a todos los ciudadanos y periodistas honestos que repudian la esclavitud y el trabajo infantil a que se sumen a nuestro grito para romper el cerco de impunidad que rodea a Nuestra Huella.
Gustavo Vera (La Alameda) 1561584835
Juan Grabois (MTE) 1563843877
Voz Entrerriana


4 comentarios
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18/11/2010 a 17:26
Oliveri Teresa
Esto que está sucediendo parece copiado de lo ocurrido durante siglos en nuestro territorio desde que los españoles se adueñaron de nuestro suelo sometiendo a los pueblos originarios.
Yo creía que en este momento las leyes laborales protegían a nuestros habitantes. Parece que no lo suficiente.
Ojalá que las autoridades tomen cartas en el asunto y se penalice a los responsables de tanto atropello
18/11/2010 a 19:16
Julio
Esta nota es devastadora, clara y contundente y ya no sé a quién le corresponde la responsabilidad de tomar cartas en el asunto.
Es lamentable ver la cadena de personajes siniestros que con su accionar nefasto siguen permitiendo (seguramente a base de jugosos sobornos) que este tipo de hechos sigan y sigan siendo moneda corriente en un país que se jacta de moderno y progresista.
Me parece que es hora de replantearse todo, por ejemplo se podría empezar por modificar leyes que cubren las artimañas perversas de jueces corruptos, la pirámide de responsabilidades detallada en esta nota debería tenerse en cuenta a la hora de llevar tras las rejas a TODOS Y CADA UNO de los asesinos de este menor y de los muchoas otros que quizas no figuran en ésta crónica.
Además de indemnizar a todas las familias afectadas en este asunto y prohibirl de por vida a todos los cómplices a ejercer cargos públicos.
También sería muy atinado un seguimiento periodístico de este hecho abominable.
19/11/2010 a 19:21
Carmen Elisa Pinto da Silva Roma
Sugiero hacer la denuncia en La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas que recibe anualmente alrededor de 400,000 denuncias de violaciones a los derechos humanos, de los que gran parte llegan a través del número de fax de emergencia que funciona las 24 horas del día: (41-22) 917-0092. Cada año, se reciben por esta vía casi 200,000 comunicaciones informando sobre violaciones.
Las denuncias de violaciones de derechos humanos también se pueden hacer a través de la página en Internet del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
o hacer una denuncia en la Comisión de Derechos Humanos de la Argentina.
Les envío toda mi energía de lucha porque rijan los derechos humanos en cada rincón del país en especial y del mundo en general.
Fraternal abrazo de Carmen
20/11/2010 a 08:46
norma
como dijo Miguel Hernandez: ¿de donde sldrá el martillo, verdugo de esta cadena? ¿Qué salga del corazon de los hombres jornaleros, que antes de ser hombres, son, y han sido niños yunteros». Cada vez me convenzo más, de que, hay que terminar con este sistema de expltación y muetrte. «hay que cambiar al mundo de bases, hundiendo al imperio burgués» no nos queda otra que terminar con este sistema repodrido. Organicémonos. la victoria tiene que ser nuestra. La de todos los trabajadores.