Foto: Denali Degraf

El pasado 6 y 7 de marzo se realizó una manifestación importante contra la minería a cielo abierto en la meseta central de la provincia de Chubut.  El domingo al amanecer se juntaron varios pobladores de la zona en el poblado de Gan Gan y salieron a caballo hacia el campo donde está trabajando la empresa Pan American Silver en el proyecto Navidad.  A lo largo del día, en el que los jinetes recorrieron unos 40 km, se fueron sumando otros pobladores de la región, hasta que llegaron al campo “El Salitral” en horas de la tarde.  Ahí se juntaron con otros vecinos del pueblo de Gan Gan que se acercaron en vehículos, además de personas de otras localidades como Esquel, Epuyén, El Bolsón, Neuquén, Trelew y Puerto Madryn.  En El Salitral se hizo una gran cena y reunión para organizar las actividades y hablar entre vecinos de cómo enfrentar la situación preocupante de la instalación de la minera.

Al día siguiente, salieron de nuevo los jinetes, ahora más numerosos, hacia la entrada del campo minero. Acompañados por varios vehículos, llegaron alrededor de las 10 de la mañana a la tranquera de la zona de exploración minera.  El agente de seguridad les dio la bienvenida y ofreció que pudieran entrar y recorrer libremente la zona.  Los caballos pasaron a rodear la casilla de seguridad, y la gente plantó sus banderas y pancartas con frases como “Megaminería NO” y “¡Paren! El agua vale más que el oro.”  La casilla se pintó con muchas declaraciones parecidas, y en el mástil se alzaron banderas mapuche y argentina.  Con una camioneta que cargaba un grupo electrógeno y un equipo de sonido, se armó una ronda de testimonios de pobladores vecinos y visitantes, declarando su absoluto rechazo a la explotación minera propuesta.  Citaban la falta de agua que ya denuncian varios pobladores a pesar de que el proyecto se encuentra en la etapa de exploración que implica sólo una pequeña fracción del agua que se terminaría usando en la explotación.  Además rechazan el proyecto por el uso de sustancias altamente tóxicas, múltiples explosiones diarias con consecuente contaminación aérea, la desaparición de varios cerros, y el avasallamiento total de los derechos de la gente en su lugar.  La gente denunció también las maniobras políticas que ponen en peligro la prohibición de la minería a cielo abierto al nivel provincial.

Respecto a la cuestión del agua, se acercó Lucas Santana, poblador del campo que ahora es minero, a invitar a la gente entrar al campo y conocer un poco la situación.  Antes que entrara la empresa minera, el campo era de su abuelo, y actualmente trabaja como peón rural cuidando los animales de la familia que aún quedan en el lugar.  Manifestó haber visto una manguera que durante un año o más vierte agua libremente y que estaría bueno tomar nota.  Entró al campo entonces toda la caravana de caballos, camionetas y gente caminando, pasando por varias máquinas de la empresa, un lugar de acopiar residuos peligroso, y algunas casillas móviles, hasta encontrar el lugar donde se derrocha el agua.  Definitivamente, había un caño de más de una pulgada de diámetro largando un chorro de agua con mucha presión, que se juntaba en un pozo bien profundo lleno de algas y otra vegetación.  Un vecino que se había acercado desde Esquel—que además es especialista en sistemas de aguas – tomó medidas y calculó un flujo de entre 80.000 y 90.000 litros diarios.  Otro poblador de campo lindero se manifestó incrédulo que mientras a él se le habían secado las aguadas y no tenía más agua para sus animales, la empresa pueda estar derrochando semejante cantidad de agua.  Otros notaron que es sólo una manguera que ni toman el trabajo de cerrarla, y que en realidad el agua que está ocupando la empresa sería varias veces mayor.  El empleado de la empresa quien acompañó a los manifestantes a conocer el lugar los acusó de haberla abierto ellos.  Pero fue rápido y vocalmente desmentido por parte de todos quienes sabían perfectamente bien que no había sido así.  Además, como remarcó Patricio Huichulef, lonko de la comunidad Mapuche Laguna Fría-Chacay Oeste, si la hubiéramos abierto recién, no tendría semejante cantidad de agua el pozo, ni tampoco la presencia de algas y plantas acuáticas.  Con dos agentes de la policía presentes como testigos en carácter oficial (además de más de cincuenta testigos pobladores y vecinos), se hizo una exposición judicial en el poblado de Gastre, denunciando el derroche de agua.

La misma tarde del lunes 7, se volvieron todos a Gan Gan, donde se realizó una marcha por las calles del pueblo, con un ambiente festivo del “Carnaval de la Resistencia”.  Marcharon integrantes de comunidades mapuches tocando trutrukas, junto a una murga tocando sus tambores, y niños de Gan Gan junto a ancianos de los parajes rurales.  Flamearon banderas mapuches, tehuelches y argentinas, y volaron pelotas de malabaristas con narices rojos.  El día cerró con una comida en el centro comunitario de Gan Gan y una muestra de fotografías y videos en la parroquia.  Al caer la noche salieron guitarras y acordeones y siguió el festejo del poder popular hasta la madrugada.

Es de destacar el paso adelante que dio la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Gan Gan, en su unión con las comunidades mapuches de la zona y las otras asambleas de la provincia.  Fue un logro importante haber llegado todos juntos no sólo a Gan Gan sino hasta la tranquera del proyecto.  Y no parar ahí tampoco, sino entrar y recorrer parte del predio donde está trabajando la empresa.  Recordemos que la empresa Pan American Silver—última de varias empresas que pretenden explotar el yacimiento—está trabajando en la etapa de exploración para luego explotar una mina de plata y plomo a cielo abierto.  Esto a pesar de que Chubut cuenta con una legislación que prohíbe la minería a cielo abierto en todo el territorio provinicial, la Ley 5001.  Entre declaraciones tanto de la empresa como del gobierno provincial se deja ver bastante claro que se está trabajando para derogar o modificar dicha ley para dejarla sin efecto.

El lado sur de la realidad