El Gobierno noruego descartó definitivamente estudiar la explotación petrolífera en zonas protegidas del noreste del mar de Noruega en esta legislatura, que finaliza en 2014.

La posibilidad de realizar un informe sobre el impacto medioambiental de abrir a la explotación las áreas marinas en torno a las norteñas islas Lofoten, la de Senja y la región de Vesterålen queda aparcada, señaló el primer ministro, el laborista Jens Stoltenberg. Stoltenberg cedió así a la petición de sus socios en la coalición de Gobierno -el Partido de la Izquierda Socialista y el Partido Centrista- opuestos al proyecto, frente a la industria petrolera noruega que presionaba en sentido contrario. “Esto implica una solución buena y equilibrada sobre cómo manejamos el petróleo, el gas, la pesca y el medioambiente en las zonas norteñas”, declaró en Oslo Stoltenberg.

Según cifras oficiales, las reservas de esa zona suponen el 8 por ciento del total de petróleo no descubierto -según las estimaciones- en este país escandinavo, uno de los mayores productores mundiales, y podrían ascender a 1.300 millones de barriles de crudo. El Gobierno informó también de que cuando Rusia ratifique el acuerdo sobre límites de la frontera marina en el mar de Barents, alcanzado el año pasado entre ambos países tras cuatro décadas de conflicto, se abrirá la zona a la explotación petrolera y de gas, después de los pertinentes informes medioambientales. Las áreas colindantes con el Ártico seguirán cerradas a la actividad petrolera en esta legislatura, informó el Gobierno.

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