Lo reveló un inventario realizado por la Subsecretaría de Medio Ambiente, que comprende desde los comienzos de la actividad a la actualidad. El impacto de los derrames perjudica la vegetación y la fauna. Por fuera de este registro, se encuentra el incidente que provocó el mayor impacto y que sucedió a fines de la década del 40 en El Sauce.

En un inventario elaborado por la Subsecretaría de Medio Ambiente de la provincia, que relevó desde el inicio de la actividad hidrocarburífera a la actualidad, se registraron 1.095 episodios ambientales negativos en Neuquén. El número incluye los trabajos de saneamiento comprometidos por las empresas concesionarias petroleras en el marco de la Ley 2.615 de renegociación de los contratos, que en la actualidad son evaluados, controlados y, en caso de incumplimiento en la tarea, sancionados por el Ejecutivo Provincial.

Por fuera de este registro, se encuentra el incidente que provocó el mayor impacto ambiental en la historia de Neuquén. El suceso ocurrió a fines de la década del 40, bajo la concesión de YPF, en El Sauce (Picún Leufú). El motivo del suceso fue una huelga de los trabajadores que en su reclamo dejaron abiertos los oleoductos que estaban generando la producción.

“Al producirse el paro se generó un derrame y hubo un gran vuelco de material de hidrocarburos que no tuvo saneamiento en todo este tiempo”, dijo Esquivel.

La empresa Chevrón, al tomar de YPF la concesión de ese yacimiento, también tomó la responsabilidad de sanear ese lugar. En tanto que el incidente no aparece en el inventario histórico porque Chevrón no esta adherida en el marco de la Ley 2.615.

El impacto ambiental se materializa en derrames sobre el suelo perjudicando la vegetación y fauna autóctona.

“Se ha procedido al cierre de los accesos redundantes, al desmontaje de tanques que estaban fuera de servicio y al abandono técnico de 15 pozos. Se ha recuperado el material diseminado en las locaciones y se procedió a la recuperación de dos tanques no operativos de 5 mil metros cúbicos”, comentó el subsecretario.

El saneamiento se realizó por biorremediación en 26 mil metros cúbicos de suelos empetrolados y se hizo un nuevo convenio donde Chevrón tendrá que remediar otros 15 mil metros cúbicos, ya que el programa de tareas vence a fines de este año.

En este sentido, en 2012, la provincia entra en una segunda etapa para la limpieza integral del yacimiento. Teniendo en cuenta que la concesión vence en 2022 van a sobrevenir distintas etapas en la que la subsecretaría de Medio Ambiente, “podrá perseguir la limpieza integral, siendo esta, la recuperación de ese espacio ambiental en el transcurso del tiempo”, manifestó el subsecretario.

Régimen de sanciones

El Gobierno tiene como objetivo el control de cada una de las instalaciones afectadas por deterioro de corrosión u otro tipo de desgastes que producen pinchaduras, roturas reiteradas, pérdidas y derrames que producen impacto ambiental en suelo.

Es por esto que una semana atrás, en conferencia de prensa, Esquivel informó que notificó a todas las empresas para que procedan al control de las instalaciones con el fin de fijar planes de trabajo “a los efectos de restablecer el recambio de esas cañerías con reiteradas pérdidas en las instalaciones”.

La medida fue dispuesta por la Secretaría de Recursos Naturales, a cargo de Guillermo Coco, y a los efectos de rigurosidad se prevé la modificación del régimen de sanciones y multas establecidas en la Ley 1.875 y el decreto reglamentario 2.267 en su art. 29 donde se indica un techo de 100 mil pesos en lo referido a sanciones económicas.

“En la actualidad, se ha realizado un anteproyecto (entrará a la Legislatura en el transcurso de esta semana) para la modificación de este artículo y se establecerá la suma de un millón de pesos como techo para la aplicación de sanciones en el futuro”, informó el subsecretario.

En el caso de omisión, de desidia o negligencia para establecer la reparación de instalaciones o para el cumplimiento de los planes de trabajo a realizarse, “la sanción para la empresa puede ser la pérdida de la licencia ambiental en cada una de las instalaciones comprometidas”.

En cuanto a la situación de instalaciones comprometidas, los deterioros más importantes corresponden a la zona de Chihuido de Sierra Negra y Lomita Sur.

“Estamos trabajando con YPF a los efectos de establecer el plan de trabajo que cubra la integralidad de las situaciones de instalaciones y a su vez que tenga un plazo de ejecución razonable, que no puede superar el 2012 para la reparación de las instalaciones deterioradas”, indicó Esquivel.

Cuidar el medio ambiente

Con la rotura de instalaciones se produce el derrame de agua de producción en líneas de transporte. Si la pérdida tiene alto contenido de agua de producción (como puede ser un 98 por ciento de agua y 2 por ciento de hidrocarburos) al impactar sobre el suelo hace que la tierra incorpore parte de hidrocarburo y un alto contenido salino siendo pernicioso para el ambiente, y afectando la fauna y flora autóctona junto a todo el entorno que rodea el derrame.

Esto se vuelve más grave si “hay habitantes en el entorno y luego todo esto arrastrado por las lluvias a través de cauces aluvionales y cañadones que terminan desembarcando en las aguas de los recursos hídricos más cercanos sean acuíferos, ríos o lagos. Por lo que se requiere una actuación preventiva por parte del Estado Provincial”, finalizó Esquivel.

La Mañana de Neuquén