El paro petrolero que comenzó el 1 de abril al norte de la provincia de Santa Cruz y tiene frenada el 20% de la producción nacional de crudo se convirtió desde ayer en el principal dolor de cabeza y tema a resolver en la agenda del Gobierno nacional para los próximos días. Una de las consecuencias más visibles es el cierre de las exportaciones de crudo, en su mayoría a cargo de Pan American Energy, para garantizar el suministro

El paro petrolero que comenzó el 1º de abril al norte de la provincia de Santa Cruz y tiene frenada el 20% de la producción nacional de crudo se convirtió desde ayer en el principal tema a resolver en la agenda del Gobierno para los próximos días. Sucede que la medida de fuerza, que tiene origen en una disputa gremial al interior del sindicato de esa provincia, comenzó a alterar de forma decisiva el delicado equilibrio del sector energético.

Una de las consecuencias más visibles es el cierre de las exportaciones de crudo, en su mayoría a cargo de Pan American Energy. De acuerdo con números del Indec, en febrero se vendió al exterior petróleo por u$s 203 millones.

La decisión surgió de negociaciones entre la productora, las refinerías no integradas, como Esso y Shell, y Planificación, y tiene como objetivo evitar el desabastecimiento. “Le hemos solicitado a los productores que tienen disponibilidad de crudo Escalante (tiene menor rendimiento de naftas y gasoil) que normalmente se exporta, que nos lo vendan para evitar desabastecimiento del mercado interno ya que pensar en importaciones requiere además de mayores precios, un mínimo de tres semanas para que lleguen”, confirmó Juan José Aranguren, presidente de Shell, una de las grandes petroleras junto a Esso, YPF y Petrobras.
La Secretaría de Energía, al mando de Daniel Cameron, ya recibió cartas de las empresas en las que solicitan el cierre de las ventas al exterior.

De acuerdo con cálculos de las petroleras, el conflicto gremial recortó en casi 1,5 millones de barriles la producción de crudo desde principios de mes. Tres días después del inicio del paro, la china Sinopec (ex Oxy) y PAE declararon fuerza mayor y la comunicaron a sus clientes, que comenzaron a recibir un tercio del petróleo que requieren. Entre esas empresas se destacan Shell y Esso (en proceso de adquisición por PAE), que no tienen producción propia.

YPF, que tiene más de un 60% del mercado de naftas y gasoil y produce petróleo para refinarlo en sus plantas, es la que tiene el mayor volumen de producción frenado. Si bien no tiene problemas de producción de combustibles en el corto plazo, en el mercado aseguran que los tendrá, al igual que el resto de las empresas, como ocurrió en diciembre y enero.

El paro tiene una ascendencia tan grande sobre el abastecimiento de naftas y gasoil debido a que la oferta es muy justa, y en algunos casos resulta hasta sobrepasada por la demanda. Dado que las refinerías funcionan al máximo de su capacidad, cualquier pérdida de producción por falta de materia prima luego no se puede recuperar.

El conflicto surgió porque Héctor “Chaco” Segovia, que conduce el Sindicato de Petroleros Privados, aceptó el pago de una suma fija de $ 25.000 en cinco cuotas remunerativas a partir de diciembre. Pero su secretario adjunto, Rubén Retamoso, lo rechazó y reclama que se haga remunerativa desde ahora. De acuerdo ese bando, ésa es la única alternativa para levantar el paro.

“La situación sigue igual. No hay por ahora ninguna solución, por lo que el conflicto se mantiene”, remarcó a este diario fuentes del grupo de petroleros rebeldes a la conducción de Héctor Segovia.

El subsecretario de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal, Roberto Baratta, virtual número dos del titular de esa cartera, Julio de Vido, mantiene gestiones contrareloj para destrabar el conflicto. Un petrolero cuya empresa tiene actividad en Santa Cruz lo puso términos crudos: “No quieren dejarle un muerto a Cristina antes de las elecciones”. Y recordó que ayer, afiliados a ATE fueron violentamente atacados mientras protestaban contra el gobernador, Daniel Peralta, por una centena de trabajadores de la UOCRA.

MDZ Online