Es por las quejas del electorado. Anunció además que renovará licencias en el Golfo de México.

Por Marcelo Raimon.- Poco más de un año después del desastroso derrame provocado por la explosión de la perforadora Deepwater Horizon, y bajo la presión del malhumor de sus compatriotas frente al alza de los precios de los combustibles, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer que está listo para autorizar más pozos petroleros en el Golfo de México y en Alaska , una región que siempre puso en guardia a los ambientalistas norteamericanos.

Con la nafta a 4 dólares por galón (unos cuatro litros), llenar el tanque de un automóvil promedio cuesta en EE.UU. ya más de 60 dólares , según recordó el propio Obama en su discurso de radio (y en video) de los sábados. Así que, con los comicios de noviembre del año próximo (cuando se jugará la reelección) cada vez más cerca, el presidente se rindió, al menos en parte, al latiguillo hecho famoso por Sarah Palin, la ex gobernadora de Alaska, quien venía señalando el Drill baby, drill (Perfora nena, perfora), como el camino perfecto para hacer bajar los precios del petróleo a través de más producción doméstica.

Obama dijo en su discurso que el permiso que le dio al ministerio del Interior para evaluar la venta de concesiones anuales en la Reserva Nacional de Petróleo en Alaska se llevará a cabo “con el debido respeto de zonas vulnerables” , y fuentes de la Casa Blanca aseguraron que el Artic National Wildlife Refuge en ese Estado –la más grande reserva ambiental del país –, seguirá fuera del alcance de las máquinas perforadoras.

Para la zona del Golfo de México, Obama quiere renovar las concesiones afectadas por la moratoria establecida tras el derrame de la plataforma submarina de la BP y vender algunas nuevas. También buscará acelerar “la evaluación de recursos de gas y petróleo en la región sur y centro del Atlántico”, dijo.

Como mostrarse acaramelado con las grandes corporaciones petroleras no es un buen negocio para la imagen de un demócrata, Obama buscó contentar a sus votantes más progresistas prometiendo que tomará medidas para “eliminar los subsidios que los contribuyentes otorgan a las empresas” del sector.

“En los últimos meses –recordó –, las grandes empresas petroleras tuvieron ganancias semanales de aproximadamente 4.000 millones” de dólares, con un barril de petróleo a US$ 115. “Sin embargo, reciben 4.000 millones en dinero de los contribuyentes todos los años, cuando los estadounidenses apenas pueden llenar el tanque”, se quejó.

Según Obama, “el pueblo estadounidense no debe subsidiar a las empresas petroleras en un momento en que sus ganancias están por alcanzar niveles récord”. “C omo nación, debemos invertir en fuentes limpias y renovables de energía , que son la solución definitiva para el alto precio de la gasolina”, agregó.

Desde que llegó a la Casa Blanca, Obama convirtió a la “energía limpia” en uno de sus principales argumentos en favor de la recuperación económica y para “reducir la dependencia” del petróleo extranjero. De los primeros 5 mayores proveedores de crudo para el país, sólo dos son considerados amigos confiables: México y Canadá. Otro se encuentra en una zona en llamas (Arabia Saudita) y con los dos restantes tiene relaciones complicadas: Venezuela y Nigeria.

Clarín