Las ciudades del sur de Chubut y el norte de Santa Cruz, utilizadas como trampolín de despegue de las operadoras, ven pasar por oleoductos las riquezas de su subsuelo. ¿Cuánto dinero queda en las ciudades petroleras producto de la actividad? ¿Cómo y cuánto invierten las grandes empresas en responsabilidad social empresaria? ¿Qué ganancias obtienen las pymes regionales en esta relación contractual? ¿Por qué el hilo siempre se corta por el lado más fino?

La discusión sobre la distribución de la renta petrolera está otra vez en el centro de todos los cuestionamientos. Es que en un extraordinario momento productivo y económico para la Cuenca del Golfo San Jorge, hay empresas regionales quebradas, operadoras que engrosan sus riquezas, y un alto índice de conflictividad social puesto de manifiesto a través de métodos de protesta violentos e irracionales.

Los altos niveles de producción de petróleo que viene registrando la Cuenca en los últimos años, contrastan con la situación de supervivencia a la que se enfrentan algunas pymes regionales. Sin duda, se trata de variables de un fenómeno contradictorio y paradójico que se vive en la principal productora de petróleo de país.

Diario Patagónico publicó semanas atrás un informe sobre cuánto dinero “extraen” diariamente las operadoras en la Cuenca del Golfo San Jorge poniendo de manifiesto la situación de desventaja en la que quedan las pymes –contratistas y subcontratistas– en este esquema de distribución de las riquezas.

Utilizando datos publicados por la propia Secretaría de Energía de la Nación, se arribó a una ecuación sencilla: “operadoras cada vez más ricas y pymes cada vez más pobres”. En el medio, las ciudades del sur de Chubut y el norte de Santa Cruz que, utilizadas como trampolín de despegue, ven pasar por oleoductos las riquezas de su subsuelo. ¿Cuánto dinero queda en las ciudades petroleras producto de la actividad? ¿Cómo y cuánto invierten las grandes empresas en responsabilidad social empresaria? ¿Qué ganancias obtienen las pymes regionales en esta relación contractual? ¿Por qué el hilo siempre se corta por el lado más fino?

LA RENTA DE LAS GRANDES

El año pasado Pan American Energy produjo 39 millones de barriles de crudo Escalante, que se tradujeron en U$S1.640 millones, unos U$S4,5 millones diarios. YPF recaudó unos U$S1.347 millones por 32,7 millones de barriles. Así, el valor diario de esa producción en el año cerró en U$S3,7 millones.

Por su parte, Tecpetrol, otra de las operadoras que más ganó en el 2010 en la Cuenca del Golfo San Jorge, acumuló U$S883 mil por día, que se traducen en U$S322 millones en todo el año.

Más abajo en el ránking, Capsa produjo ese mismo año 3,9 millones de barriles que, a razón de U$S42 cada uno, sumó U$S165 millones; unos U$S451 mil por día.

Los datos que surgen de la propia Secretaría de Energía de la Nación reflejan que la actividad petrolera en la Cuenca del Golfo San Jorge continúa generando ganancias extraordinarias para las operadoras, aunque las mismas no se reflejan en lo que queda en las ciudades donde ellas operan.

Días atrás y tomando los datos publicados por Diario Patagónico, el ministro Coordinador de Gabinete de Chubut, Pablo Korn, ratificó que las operadoras extraen y venden petróleo por 10,9 millones de dólares por día en esta Cuenca, con lo cual solicitó un “debate permanente” en torno a la renta petrolera.

Es que los números son elocuentes y al analizarlos no logra comprenderse cómo fluye tanto dinero y queda tan poco en las provincias, sobre todo en Chubut –primera en producción, en reservas de petróleo y responsable de la cuarta parte de petróleo que se produce en el país–.

La tendencia marcada desde hace algunos años continúa estable. La mitad del petróleo que se produce en el país sale de la Cuenca del Golfo San Jorge. A octubre de 2010, la región produjo un total de 12.375.450 m3 de petróleo, unos dígitos más que en 2009 en el mismo período. Esto significa que se está productivamente en uno de los mejores momentos, pero en uno de los peores técnicamente y de calidad de trabajo. Básicamente por discontinuidad laboral.

UNOS POCOS DIAS

Es sabido que producto de la alta conflictividad social, los días laborales en la Cuenca son sólo unos pocos. Y aquí radica uno de los principales problemas a los que se enfrentan las pymes regionales; es que si no se trabaja, no se factura. Con lo cual si bien las operadoras reconocen los salarios del personal durante los días caídos, no ocurre lo mismo con la certificación de las tareas normales y habituales para las contratistas.

En 2010 fueron más de 70 los días laborales perdidos a causa de conflictos. En 2009 la situación fue aún más grave porque en total se perdieron tres meses de trabajo, contabilizando no sólo aquellos reclamos vinculados a la actividad petrolera, sino manifestaciones sociales y gremiales de diversa índole.

Este año, las empresas del sector pidieron mediante una solicitada que, en forma conjunta, las provincias de Santa Cruz y Chubut acuerden un mecanismo para que trabajar todos los días del mes “sea una regla y no una excepción”.

Es que, tras el último conflicto petrolero, aquellas empresas que prestan servicios en Chubut y Santa Cruz estuvieron más de 40 días sin trabajar. Cuando un sindicato inicia un reclamo puntual, como efecto cascada, surgen reclamos paralelos en busca de los mismos beneficios. Fue el caso del último conflicto que se inició con trabajadores de la UOCRA y continuó luego con el gremio (sin personería jurídica) de los denominados “Dragones”.

El reclamo radicaba en percibir los 25.000 pesos adicionales que el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Chubut había logrado en cuotas de 5.000 pesos.

¿CUAL ES LA POLITICA?

Esta es la pregunta que se hacen las propios empresarios cuando se habla de política hidrocarburífera en Chubut que parece inclinar la balanza hacia el enriquecimiento de las operadoras, porque no aseguran un desarrollo armónico de la economía regional y mucho menos de las empresas regionales –fundamentales en la dinámica económica de la Cuneca–.

A nivel nacional también se escuchan algunos reclamos en el mismo sentido. El último informe publicado por ocho ex secretarios de Energía de Nación cuestiona la política energética del Gobierno nacional al que responsabiliza por la caída productiva que viene registrándose en materia hidrocarburíferas en el país. Esta caída se da en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda interna, según destacan. “Nunca los precios del petróleo han sido mejores que los actuales, sin embargo –sostienen– el corto plazo de la política petrolera vigente y la incertidumbre que genera la intervención discrecional a futuro alientan la sobreexplotación de los yacimientos que están en producción con producción declinante y la parálisis de la intervención exploratoria, fundamental para descubrir nuevas reservas”.

CONCESIONES

Con anticipación y de manera apresurada. Así, afirman distintos analistas, fue la firma del contrato petrolero cerrado por la provincia de Chubut con Pan American Energy en 2007 y que extendió la concesión de Cerro Dragón por 20 años, aunque recién finalizaba en 2017. ¿Quién se benefició con este acuerdo que ya quedó extemporáneo y solo pasaron cuatro años desde su firma? ¿Cuál es la cláusula que ampara y garantiza el desarrollo de las empresas regionales de la Cuenca?

La Unión Cívica Radical es quien desde hace algún tiempo viene insistiendo en la propuesta de revisar los contratos de concesión de PAE y poner condiciones a los próximos.

Además, el propio Néstor Di Pierro, ex titular de Petrominera e intendente electo de Comodoro Rivadavia, admitió días atrás que el contexto actual es diferente al de 2007. “Debemos rever la situación de las petroleras, necesitamos la reparación histórica que merece Comodoro porque ver la ciudad como está nos apena a todos”, sentenció.

El Patagónico