Aunque la promesa de los recursos hidrocarburíferos no convencionales despierte ilusiones a futuro, la realidad de la economía provincial durante la primera década del siglo muestra estancamiento y dificultades en su diversificación. Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada “Política energética: rupturas y continuidades”, realizada esta semana en la Universidad Nacional del Comahue.

Por Claudio Scaletta.- Muchos neuquinos están acostumbrados a pensar la provincia como una isla de riqueza dentro del contexto nacional. Hay razones para ello. Tradicionalmente los indicadores de ingresos y consumo de la Patagonia en general y de Neuquén en particular se encuentran por encima de la media del país, realidad que no cambió. Pero la fuerte caída de la actividad petrolera de los últimos años muestra el inicio de lo que, de no mediar transformaciones, puede ser un cambio de tendencia. En concreto: el fuerte crecimiento económico registrado en la economía nacional no tuvo correlato local. Mientras el Producto Interno Bruto (PIB) no dejó de crecer desde 2003 (ver aparte) el producto provincial (Producto Bruto Geográfico) se encuentra estancado. Por los mayores precios se observa un crecimiento en términos corrientes, pero un freno a valores constantes. Adicionalmente, un PBG estancado en la última década, con aumento de la población provincial, significa la caída del PBG per cápita.

Pero aunque los indicadores nacionales estén separados, la situación macro es similar. El modelo de crecimiento a nivel país se asentó sobre complejos productivos intensivos en recursos naturales y en políticas activas orientadas a sostener el empleo. Los excedentes generados en estas actividades son los que impulsaron actividades conexas como la construcción, el turismo, los servicios y, con limitaciones, la industria.

La contradicción

En Neuquén, el principal “complejo productivo intensivo en recursos naturales” es el hidrocarburífero. Luego, los hidrocarburos son una isla de ingresos para quienes participan en él, mientras que el estado provincial juega un papel de redistribución de la renta petrolera a través del empleo público.

Según reseña la investigación de la UNCo “Sector energético y desarrollo regional”, coordinado por la economista Graciela Landriscini, aquí reside la principal contradicción de la economía local. Los hidrocarburos representan el 50 por ciento del PBG y un tercio de los ingresos públicos. A pesar del aumento de los precios internacionales, en la última década producción y reservas mostraron una tendencia a la baja. Pero al mismo tiempo, los indicadores de ingreso, gasto y empleo muestran un recuperación que permitió dinamizar las restantes actividades de la economía. Esto fue posible por “el ciclo de precios favorables del petróleo, los efectos de la devaluación, el incremento de las regalías y tributos percibidos por el gobierno provincial y el gasto público”.

Paradoja e incertidumbre

El presente es paradojal. La producción del sector hidrocarburífero no crece, pero su mayor valor, por el efecto precios y el tipo de cambio, estimuló la demanda y el empleo en la provincia. La incertidumbre es hacia el futuro, pues la continuidad del ciclo es altamente dependiente de que las predicciones en recursos no convencionales se transformen en realidad. El cuadro con los indicadores del presente es de “insustentabilidad”.

Indicadores neuquinos

Producto provincial

Entre 2002 y 2008, el PIB nacional en términos reales creció un 63%, mientras que el PBG neuquino lo hizo un 6,5%.

A modo de comparación, entre 1980 y 1985 el PBG creció el 39,63%;  entre 1986 y 1990 el 14,76%, entre 1991 y 1995 el 62,09% y entre 1995 y 2000 ya se registra el primer freno, un crecimiento en el quinquenio del 8,6%. La contracción se produce con la recesión: entre 1999 y 2002 el PBG cae el 12%.

Riqueza en retroceso

A pesar del estancamiento relativo, el PBG por habitante (en términos constantes)  se encuentra en la actualidad un 63% por encima de la media nacional. Pero la brecha está en disminución.  En 1993 era de 133% y en 1998, tras el auge extractivo, alcanza un pico del 156%.

En suma: entre 1993 y 2008, el PBG per cápita en Neuquén sufrió una reducción de 3,1%, como consecuencia de un crecimiento en la producción del 29,8%, mientras que la población se incrementó a un ritmo que duplicó el del total del país, alcanzando a 33,9%.

A nivel país, la producción y la población aumentaron 62,1% y 17,2% respectivamente, haciendo que el PBI per cápita resultara en 2008 un 38,4% superior al de 1993.

La Mañana Neuquén