Si bien aún parece pronto para hablar de “fiebre del uranio”, cada día son más las mineras de procedencia internacional, principalmente de Canadá, que llegan a la Patagonia argentina en busca del recurso. En base a su elevado potencial geológico, Chubut y Santa Cruz concentran la mayor parte del interés exploratorio.

Por Eugenia Ledo.- Si bien la explotación uranífera se encuentra prohibida por la legislación chubutense, por estos días hay cada vez más exploraciones dentro de la provincia, especialmente en su meseta central. Prueba de ello son los últimos anuncios de las canadienses Wealth Minerals y Pacific Bay Minerals.En efecto, Wealth Minerals acaba de iniciar su campaña de perforación con diamantina en busca de uranio en el proyecto Bororo Nuevo, situado unos 300 kilómetros al oeste de Trelew. El programa exploratorio comprende la realización de 30 pozos, que representarán unos 2.000 metros de excavaciones en las áreas Alfa, Beta, Gamma y Delta. Según un comunicado de prensa de la firma, “Bororo Nuevo es el buque insignia de las propiedades uraníferas de la compañía, de las cinco que posee en la productiva Cuenca San Jorge, entre las provincias patagónicas de Santa Cruz y Chubut”.El documento precisa, además, que el bloque (que está compuesto por cuatro minas y seis cateos que totalizan unas 35.500 hectáreas) es fácilmente accesible a través de un camino pavimentado en toda la temporada y una red de carreteras de grava. En la zona, Wealth Minerals cuenta con el derecho exclusivo de adquirir cateos y propiedades por un total de 600.000 hectáreas.Pacific Bay Minerals, por su parte, confirmó el comienzo de su programa de exploración en el proyecto Regalo y en sus propiedades de Cerro Solo, adyacentes al emprendimiento homónimo que maneja la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Ambos campos suman en conjunto unas 68.200 hectáreas.Para David Brett, presidente de la empresa, gran parte de la propiedad se sustenta en la formación Los Adobes, donde un equipo geológico evaluará las anomalías descriptas en un estudio radiométrico y de magnetismo realizado hace tres años. Según sus palabras, “el objetivo de este programa es definir la mineralización de uranio para llevar a cabo una campaña de exploración más precisa”.

Demanda creciente

Principal materia prima para la generación nucleoeléctrica, el uranio es un commodity que comenzó a buscarse a mediados del siglo XX. De acuerdo con Guillermo Pensado, directivo de Calypso Uranium, el recurso registró tres booms de tasación a lo largo de la historia: en las décadas de los ’50, ’70 y ’00. “Hace tres años, la producción de uranio enriquecido destinado a la industria atómica abasteció a casi un 75% del consumo mundial. Actualmente, la oferta sigue sin cubrir la demanda, que es satisfecha mediante reservas estratégicas de países o empresas, stocks reciclados de centrales nucleares y otras fuentes”, explica.Más allá de que se hayan reactivado los cortocircuitos entre la industria atómica y la opinión pública tras el incidente en Japón, el futuro del sector nucleoeléctrico no está en riesgo.Según el especialista, existen en todo el planeta 436 plantas nucleares en operación, además de 50 nuevos reactores en construcción, 130 centrales planificadas y unas 250 propuestas.“Asimismo, las usinas ya instaladas están aumentando su capacidad de generación y extendiendo su vida útil (tal como es el caso de Embalse, en la Argentina)”, agrega.

Mucho por explorar

En los años ’80 se construyeron prácticamente la mitad de las centrales nucleares existentes (218). “Dicho de otro modo, el mercado puede crecer rápidamente, de ser necesario. No obstante, se proyecta que el crecimiento de la demanda de uranio será mucho mayor que el de la producción. Se estima que en los próximos 20 años el consumo podría subir un 78 por ciento”, proyecta Pensado.No obstante, indica que otros cálculos menos alarmistas creen que la expansión nuclear es sostenida, pero aún no dramática, y no se ve una construcción masiva de centrales como en los ’80. “Además, la obtención está en alza, sobre todo en Kazajstán y Namibia, que junto con los tradicionales mercados de Canadá y Australia cubren un 70% de la producción uranífera mundial. Tanto en 2007 como en 2008, Kazajstán -por caso- elevó sus niveles productivos en más de un 25% anual”, puntualiza.A su entender, el país presenta un elevado potencial geológico, especialmente en sus cuencas sedimentarias, que están sub-exploradas y poseen muchas oportunidades de hallazgos interesantes. “De hecho, durante seis décadas se perforaron tan sólo unos 300.000 metros en busca de uranio, mientras que en los últimos dos años el segmento se reactivó.Obviamente, la consolidación de su desarrollo requerirá de grandes inversiones. Y para que eso ocurra, se necesitarán buenas noticias”, concluye.

Buenas nuevas

Y si se requieren buenas noticias, resulta preciso recordar que los últimos trabajos de la CNEA resaltan la existencia de más depósitos uraníferos que los inicialmente supuestos en el yacimiento Cerro Solo, ubicado a 420 kilómetros de Trelew, en plena meseta chubutense.Los resultados de las dos últimas campañas de perforaciones llevadas a cabo por la institución estatal evidenciaron importantes incrementos en las reservas del mineral. En base a ellos, hoy se estima que la cantidad de uranio recuperable ronda las 6.000 toneladas (Tn). El cálculo resulta auspicioso no sólo para la CNEA, sino también para las empresas que se encuentran efectuando estudios y exploraciones en la zona.Otra novedad positiva, de esas que pueden incentivar el arribo de inversiones, se vincula con el desembarco de capitales privados a un mercado provincial virgen. El caso está protagonizado por Jackson Global, filial de la australiana Jackson Minerals (anteriormente conocida como Jackson Gold), que se está por convertir en la primera minera de origen privado en buscar uranio en San Juan. La exploración tendrá lugar en el emprendimiento Las Marías, situado dentro del sistema de Diamantina, a 70 kilómetros del departamento de Jáchal, unos 10 kilómetros al oeste del yacimiento de oro Gualcamayo.Para su concreción -cuyo Informe de Impacto Ambiental ya recibió la respectiva aprobación oficial-, Jackson contrató los servicios de la prestadora local Eco Minera. La idea es comenzar de inmediato a excavar ocho pozos que totalizarán unos 500 metros de perforación.En el pasado, tan sólo la CNEA ha sondeado el territorio sanjuanino en busca del estratégico recurso. Pero todos sus estudios uraníferos a nivel provincial fueron abandonados en 1992. (Fuente: Futuro Sustentable)

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