…Y la respuesta de la ciudadanía que se hartó de comer vidrio y exige democracia real: YA…

Por Lucas Chiappe
Proyecto Lemu / Epuyen – Chubut

Aquí tenemos delante de nuestros ojos, impúdicamente, el modelo neoliberal chileno en toda su soberbia y prepotencia, que se despacha casi en simultáneo con dos temas centrales en cuanto al futuro ambiental y social de esta región: Por un lado la heróica resistencia de miles y miles de personas a lo largo del país, en contra del faraónico proyecto Hidroaysen que pretende desfigurar para siempre la pristina belleza patagónica y marcar una cicatriz indeleble a través de 2000 Kms del territorio chileno. Pasando por encima de Parques Nacionales, Areas Naturales Protegidas, campos de cultivo, asentamientos de comunidades aborígenes, poblaciones rurales, suburbios y ciudades, con el mero objetivo de proveer energía barata a las corporaciones mineras, a las fábricas de aluminio que aguardan con mucha expectativa la posibilidad de desembarcar en este país y eventualmente a las pasteras que seguirán multiplicándose a lo largo del litoral.

Y atención que dije “barata”, pero esta variante sólo se canaliza para las empresas extranjeras que son las beneficiarias de tamaño gasto y pagarán en el futuro precios ridículos por el consumo energético de sus empredimientos… aunque este disparate significará un precio carísimo para el Estado chileno que asumirá los costos del proyecto, que dejará un pasivo ambiental y social para todas las generaciones futuras que habitarán esta región austral.

Simultáneamente el gobierno de Piñera acaba de adoptar el convenio UPOV 91 que fortalece y extiende el control y los privilegios de los poseedores de patentes biogenéticas, abriéndole definitivamente las puertas al mercado de trasgénicos encabezado por las tristemente célebres Monsanto, Syngentis, Cargill etc. y declarando la muerte inevitable al caudal de riqueza encerrada en la genética ancestral brindada por las miles de especies nativas que enriquecieron la calidad alimentaria de tantas generaciones y suponían una garantía de biodiversidad para el futuro de la agricultura campesina. Irónicamente esta lamentable pérdida de riqueza biológica pretende abonar el ya rimbombante lema: “Chile potencia agroalimentaria”.

Ambos ejemplos hablan a las claras de las imposiciones unilaterales diseñadas por el poder en las sombras, que ningunea como de costumbre la opinión mayoritaria de los gobernados: millones de simpatizantes que apoyan la campaña “Patagonia sin Represas”, la cual según indican las encuestas abarcaría 3/4 de la población trasandina. Vale a decir una parodia de democracia, “vigilada de cerca” por los intereses multinacionales.

Y uno no puede evitar de exclamar, arriesgándose de ser tildado de “conspiranoico” por los medios de desinformación masiva (siempre tan proclives a favorecer los intereses de sus accionistas mayoritarios): “-Que astucia tan perversa la de los poderosos que dirigen estos conglomerados financieros sin banderas, en haber desatado un baño de sangre durante los setenta para imponer un control total sobre los resortes sociales, políticos y productivos de toda Sudamérica… Y luego, lentamente, ir remplazando las impredecibles dictaduras militares (monos con navaja siempre dispuestos a patear el tablero o a embarcarse en aventuras bélicas descabelladas), remplazándolos gradualmente por una clase política que lejos de alentar y permitir la participación ciudadana en las decisiones más trascendentales, acotan este derecho a una patética forma republicana de sufragio cada tantos años, y luego: “-Vayase a cucha, hasta la próxima”.

Logrando de esta manera garantizarse la funcionalidad de estos países para sus intereses particulares, mediante estratégias diseñadas con complejas arquitecturas a futuro, pero manejadas a través de simples mecanismos de amedrentamiento, coherción y corrupción política. Situaciones siempre presentes en forma burda como en los casos de Argentina, Perú, Brasil o Paraguay, o apenas maquillada como en Uruguay, Chile o Bolivia por tomar sólo algunos referentes… Aunque bien sabemos que a esta altura de la globalización financiera: Ningún país está exento de esta gobernanza corporativa trasnacional.

O quizás sea el fruto de mi frondosa imaginación conservacionista el hecho que todos los países del hemisferio Sur sigan sacrificando millones de Hectáreas de Selvas y Bosques nativos, que más tarde son remplazados por millones de Has de monocultivos de especies exóticas “subsidiadas” por las arcas del Estado, para alimentar la impresentable industria del papel con la que alimentan el consumismo suicida de los países más privilegiados y poderosos.

Una ecuación que como le gustaría decir a algún empresario políticamente incorrecto, con la que “matan a dos pájaros de un tiro”: Por un lado permite que las industrias de celulosa obtengan materia prima gratis a costa del erario público que subsidia el ecocidio de los bosques antiguos que brindaron sustento y carácter a esos ecosistemas, para luego abrir cancha a la invasión de pinos y eucaliptos modificados genéticamente a precio de oferta… Simultáneamente logran deshacerse de un problema sólo solucionable en el Hemisferio Norte a través de ingentes inversiones, a fin de responder a las medidas legislativas implementadas en la Comunidad Europea, trasladando una de las industrias más conflictivas hacia países que hacen la vista gorda, evitando el encarecimiento del producto….

Claro que si ampliáramos un poco más el centro de la discusión podríamos efectuar un análisis similar o aún peor respecto a la entera matriz productiva Latinoamericana, basada en un extractivismo cada vez más acelerado y demencial que involucra la devastación a corto plazo de nuestro único cobijo posible “La Tierra”.

Monocultivos de soja, monocultivos de caña de azucar, monocultivos de palma y sigue la lista, pero incluyamos también el caso de la fabricación de aluminio en esta lista y veremos inmediatamente agazapadas tras los mega-proyectos hidroeléctricos patagónicos (Hidroaysen en Chile, Condor Cliff y la Barrancosa en Argentina) otro de los perversos casos ideados para trasladar las industrias más contaminantes del Planeta hacia nuestro Hemisferio: En Argentina la proyección anunciada con orgullo por la Presidente de duplicar la planta de Aluar en las costas de su Provincia adoptiva, Santa Cruz y en Chile, la siempre pendiente “espada de Damocles” de Noranda, la empresa Noruega más poderosa del mundo que fue señalada hace años como la impulsora tras bambalinas de eventuales represas que hoy tienen en vilo la ciudadanía trasandina.

Dejé a propósito para el final “las frutillas del postre del banquete corporativo” siendo los más obvios y los más descarados de los saqueos que seguimos sufriendo a lo largo y ancho del entero continente: La extracción de recursos fósiles no renovables (petróleo-gas) y la minería a cielo abierto… Las más paradigmáticas y las más poderosas de las industrias desarrolladas por los seres humanos desde tiempos ancestrales. Y estoy seguro que no hace falta repetir qué necesitan esas industrias para su funcionamiento “ideal”, ya que la respuesta es más que evidente: Energía barata y gobiernos idiotizados por los cantos de sirenas… acuñados en cada caso, para que suenen con acordes afinados a la idiosincracia particular de cada biorregión: “Desarrollo sustentable, “Liderazgo empresarial, “Modenización con inclusión social, “Eficiencia programática”… Restando importancia en este proceso a los desastres estructurales subyacentes de los que son cómplices: Las relaciones de poder corruptas, la vulnerabilidad financiera a mediano y largo plazo, la apropiación de tierras y las amenazas de un caos ambiental irreversible.

En realidad amigos es evidente que el “sistema” ya no puede sostenerse por más tiempo y funcionar sólo a base de rapiña, de injusticias sociales y de esquilmar los bienes naturales del planeta; dejando atrás un reguero de contaminación, enfermedades y, empobrecimiento social generalizado… Y lo que están percibiendo un número creciente de ciudadanos, que comienzan a despertar del letargo republicano y del improbable sueño impuesto por las teorías del derrame económico mundial, es que:
“-O tomamos las riendas de nuestro destino aquí y ahora o seguiremos siendo esquilmados hasta la última gota por las anti-democráticas Leyes mineras-forestales-agrícolas-ganaderas-pesqueras y demás delicias, diseñadas e impuestas por los verdaderos “poderes fácticos”, como le dicen en México, es decir los más poderosos, que se esconden tras los escenarios públicos de cada país”.

El cambio drástico y radical se impone hoy mismo, antes que “la Matrix del Sistema” nos vuelva a cambiar la película y nos engañen otra vez con un original y fascinante discurso posmoderno y posrepublicano…

VISITÁ NUESTRO PERIODICO AMBIENTAL
Hacé un click aquí abajo:
Blog del Proyecto Lemu