Fue adjudicada a una UTE que integra Andes, la firma del empresario local que posee 7 explotaciones en esa provincia.

Por Miguel Ángel Flores.- Andes Energía, la firma vinculada a capitales financieros británicos con la que la sociedad Vila-Manzano desembarcó en el rubro petrolero, sigue sumando yacimientos para explorar y explotar en el país. Esta vez, dio otro paso en pleno territorio patagónico, al quedarse con Ñirihuau Sur, un bloque ubicado al noroeste de Chubut a través de una licencia por 6 años.

En realidad, la concesión fue adjudicada a la UTE que Andes, con el 60% de participación accionaria, conformó con Kilwer (firma que tiene un 20%), otra de las empresas que son parte del negocio energético para el grupo Vila y con la que intervino en la última ronda licitatoria de áreas secundarias en Mendoza.

Parte de la concreción se explica por la presencia de un aliado local en la UTE: la sociedad estatal Petrominera Chubut. En la licitación pública también intervinieron YPF, Pluspetrol (ambas se quedaron con un bloque adyacente) y PanAmerican Energy. Con la nueva licencia, la séptima en Chubut, Andes Energía ahora suma 11 en todo el país, 8 de ellas en alianza con YPF; en superficie, acumula más de 30 mil kilómetros cuadrados de yacimientos.

A juzgar por trascendidos, el área obtenida no es una más. Integra una zona de “manantiales de petróleo”, que suministra gas y, de acuerdo a algunos estudios geológicos, esconde todo un sistema petrolero en el que se sustenta la cuenca.

“Esta es la primera vez que Andes Energía participa de una licitación abierta y resulta adjudicada con una licencia. Es un paso importante para expandir nuestra cartera de licencias, ampliando nuestro potencial upside en nuevas cuencas”, señaló Juan Carlos Esteban, director ejecutivo de operaciones de Petróleo y Gas de Andes PLC, al oficializar el anuncio ante la CNV (Comisión Nacional de Valores).

Como Ketsal, parte de los intereses del holding están repartidos entre Mendoza (se quedó con 7 de 11 áreas adjudicadas por el gobierno de Celso Jaque en 2008), Córdoba, Salta y Chubut, donde, como en Mendoza, había generado algunas críticas por no concretar las inversiones prometidas. Incluso el secretario de Hidrocaburos, Luis Tarrío, calificó recientemente de “regular” su accionar, según difundieron algunos medios locales.

Cabe recordar que en nuestra provincia, en mayo de 2008 Vila-Manzano habían obtenido la “joya” de la ronda organizada por el Gobierno: Chachahuén, ubicada al norte del río Colorado, en Malargüe, a cambio de una propuesta económica de U$S 126,7 millones. Las restantes conquistas completaron un combo millonario, integrado por Ñacuñán (U$S 5,3 millones), Pampa del Cebo (U$S 33,7), Zampal Oeste (U$S 5,3), San Rafael (U$S 3,6), Malargüe (U$S 2,4) y El Coirón I y II (U$S 11,8).

Actualmente, el 60,05% del capital de Andes Energía está en manos de Daniel Vila, Alfredo Vila, José Luis Manzano, Luis Nofal y Jorge Aidar Bestene, mientras que el restante 39,95% es del grupo Ragusa Capitals, de origen británico y cotizante en la Bolsa de Londres. A su vez, el holding controla el 51% de Edemsa, cuyo directorio decidió tomar un millonario préstamo para reducir su pasivo.

La operación significa para el grupo hacer pata ancha en el sector hidrocarburífero chubutense. Pero Andes ya había incursionado por primera vez hace más de tres años en el negocio hidroeléctrico provincial al quedarse, por U$S 13,2 millones, con el control indirecto de Hidroeléctrica Ameghino SA (59%), operadora de la Central Hidroeléctrica homónima, de 60 MW. Desde Andes reconocen lo estratégico que resulta su apuesta al negocio energético argentino, que de este modo “ofrece activos de primera calidad a precios subvaluados”.

Los Andes