El gobernador acusa a De Vido de negarle recursos porque “nunca me quiso”. Desde Planificación responden que “está bien que vaya a IDEA, porque ahí sí lo quieren” y señalan “cansancio de los que culpan a los demás de las cosas que no hacen”

Raúl Dellatorre | Página/12

Al conflicto por el gas en la provincia de Salta lo único que le puede bajar la temperatura es, paradójicamente, que afloje el frío y, así, baje la demanda del fluido para calefaccionar los hogares. Mientras se espera una respuesta climática, el gobernador Juan Manuel Urtubey insistió en responsabilizar al Ejecutivo nacional por el corte que sufrieron ciudadanos y empresas de su provincia, incluso agregándole un tinte personal. “De Vido nunca me quiso”, se quejó, señalando que la provincia había sido perjudicada por el retraso en inversiones y en el envío de fondos para obras como el gasoducto de Cobos a Lagunilla. El Enargas respondió negando tales demoras y devolviéndole la responsabilidad por el retraso en la obra a la propia provincia. El subsecretario de Coordinación y Control de Gestión de Planificación, Roberto Baratta, dio un paso más al responder que “estamos cansados de los dirigentes que culpan a los demás por las cosas que no hacen”. El ministro de Planificación rehusó responderle a Urtubey, porque “no quiere darles trascendencia a declaraciones que no tienen ninguna importancia”, según transmitió su vocero.

Urtubey había acusado al Enargas y a la empresa transportista TGN de dejar sin gas a un sector de la población de Salta capital, en zona norte, y a los departamentos aledaños de San Lorenzo y Vaqueros. El Enargas le respondió que fue por las obras faltantes, a cargo de la provincia, y no por falta de gas. Ayer, el gobernador devolvió la carga y dijo que, si se demoraron las obras, fue porque Planificación discriminaba a la provincia. “El hecho de que en Salta no exista un alcahuete del gobierno nacional tiene sus costos”, lanzó desde una radio local de su provincia. El Enargas respondió en un pormenorizado comunicado que el único retraso en el trámite de la obra Cobos-Lagunilla fue provocado por “la presentación en forma incompleta de la documentación por parte de los peticionantes”, esto es, la empresa distribuidora Gasnor y el gobierno provincial. Una vez completada, aseguró el ente, la autorización tardó sólo 16 días hábiles.

No fue todo. Ayer, Urtubey insistió en responsabilizar a TGN porque “bajó imprevistamente la presión (de gas en cañerías) y eso provocó la escasez desde el domingo a la noche. Fue un problema de inyección”. Como TGN responde a órdenes del Enargas, accionó judicialmente contra ambas, obteniendo un recurso cautelar a su favor en los tribunales de Salta.

Según fuentes provinciales, “el faltante de gas comenzó luego de que en el precoloquio de IDEA (la semana pasada) se conoció que el gobierno provincial estaba pagando las multas para que las industrias y las mineras no suspendan personal”. En Planificación, en cambio, cuentan ese hecho como “una acción premeditada del gobierno provincial llamando a la desobediencia de las empresas, ya que las multas eran por no cumplir la orden de interrupción del uso del gas en empresas con contratos interrumpibles”. Es decir, contratos que contemplan esa posibilidad y por los que el cliente debe cerrar el grifo de entrada del gas cuando se le requiera.

“Está bien que vaya al precoloquio de IDEA (un foro de debate armado por los principales grupos empresarios), porque se ve que allí lo quieren y no tiene problemas de afecto”, le respondió Baratta en tono irónico a la expresión “De Vido nunca me quiso”. “Pero también debería haber reconocido las obras del gobierno nacional que, por ejemplo, aumentaron un 40 por ciento la capacidad de generación eléctrica y un 35 por ciento la capacidad de transporte de gas en la provincia.”

Urtubey parece decidido a seguir jugando fuerte y al límite. Al menos mientras siga interrumpido el suministro a parte de la población capitalina salteña. En una semana quedaría superado el problema, cuando se habiliten las nuevas obras, a las que Enargas prometió darle todo lo necesario para garantizar la presión de fluido. En Salta creen que De Vido quiere perjudicar a Urtubey. En Buenos Aires creen que el gobernador especula con mostrar que “le torció el brazo” al ministro en un problema que, de cualquier modo, quedará resuelto en pocos días. Si aflojan el frío y la demanda, al menos habrá garantía de que la presión no haga estallar la cañería.

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