El Ministerio de Medio Ambiente ha autorizado las prospecciones en busca de gas

La organización de conservación marina Oceana ha advertido que las prospecciones que Repsol pretende realizar frente a las costas de Málaga en busca de hidrocarburos destruirán arrecifes de ostras, campos de anémonas incrustantes blancas, jardines de gorgonias, extensiones de esponjas y ascidias de profundidad, ya que las informaciones de los promotores “no reflejan la realidad sobre los hábitats afectados”.

“Nadie va a sacar gas ni nadie va a sacar, mucho menos, petróleo en la costa andaluza; simplemente, si se autoriza, lo que se investigará es si existen ese tipo de recursos”, manifestó en enero el entonces vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves. Finalmente, el sondeo se ha autorizado en el marco del proyecto Siroco.

El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino acaba de resolver una declaración de impacto ambiental (DIA) positiva para estas prospecciones que se desarrollaran en el mar de Alborán y a 9 kilómetros de la costa de Málaga. Sin embargo, los ecologistas ha tomado esta semana imágenes de robot submarino que demuestran la presencia en la zona de especies protegidas por normativas nacionales e internacionales. Siroco sólo contempla la existencia en el área de anélidos, moluscos y artrópodos, dejando fuera otras especies de importancia, como la langosta, protegida por el Convenio de Barcelona, o el coral árbol amarillo, incluido en la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas (CITES).

El documento refleja el desconocimiento, por parte de Repsol, de la existencia de dos cañones submarinos en las inmediaciones de la perforación, los cañones de Calahonda y Fuengirola, de manera que queda sin evaluar el impacto sobre estas formaciones y su biodiversidad asociada, señala Oceana. “La actitud de Repsol y el Ministerio es escandalosa. O bien han realizado tanto la Evaluación como la Declaración de Impacto Ambiental ocultando a los ciudadanos toda esta información o bien ni tan siquiera se han molestado en acercarse a estudiar la zona que va a ser afectada”, denuncia el director de Investigación de Oceana Europa, Ricardo Aguilar.

El País