Por Gerardo Bilardo.- El gobernador Jorge Sapag viene construyendo desde que asumió una política de alianza estratégica con las petroleras que empieza a mostrar algunos resultados con promesas de millonarias inversiones para el desarrollo de la economía.

El último y más resonante anuncio fue el que hizo Sapag en el yacimiento Anticlinal Campamento, que opera la empresa Apache cerca de Zapala. En ese lugar dijo que sólo dos empresas, la mencionada anteriormente e YPF, tienen pautadas inversiones por 1.300 millones de dólares para el próximo año y medio en la Cuenca Neuquina, algo menos de lo que costará construir la presa de Chihuido sobre el río Neuquén.

Apache fue una de las compañías con las que el gobernador mantuvo contacto en el verano del 2010 cuando viajó a Houston, Estados Unidos. Otra fue Exxon Mobil, un gigante mundial del rubro que meses después desembarcó en la Cuenca Neuquina con la adjudicación de dos áreas para la exploración.

Sapag salió de gira luego de crear una nueva empresa provincial de hidrocarburos (G&P) y de difundir detalles de técnicas de extracción de gas y petróleo diferentes de las convencionales, ya aplicadas en otros países desde hace tiempo. Lo hizo cuando además ya tenía un acuerdo firmado con el gobierno nacional que fija un precio diferencial para el gas en este tipo de explotaciones.

Sólo dos funcionarios acompañaron al gobernador en aquel viaje fundacional de la nueva etapa de negocios en materia de hidrocarburos. De aquella gira por Houston también participaron el secretario de Recursos Naturales y Servicio Públicos, Guillermo Coco, y el titular de Gas y Petróleo (G&P), Rubén Etcheverry, una empresa cuyo patrimonio lo constituyen más de 50 áreas transferidas por su antecesora, la empresa estatal Hidrocarburos del Neuquén. Varios de esos reservorios ya fueron concesionados en licitaciones realizadas en diferentes etapas.

En la misión a Houston se habló de seguridad jurídica. Según un parte oficial difundido en aquella ocasión, el gobernador planteó, luego de la reunión con directivos de Exxon, la posibilidad de “estudiar y trabajar” junto con el gobierno nacional en la presentación de una ley para desarrollar los yacimientos de gas no convencional en el país “a fin de reducir los grandes riesgos que implica este tipo de actividad, los largos tiempos y las altas inversiones”. De este modo Sapag asumió el rol de iniciador de una discusión para obtener una legislación que se adapte a los nuevos tiempos de este negocio.

Mucho antes de emprender el viaje al Norte, el gobernador ya estaba empapado de información sobre las técnicas de búsqueda de gas y petróleo a mayor profundidad y las nuevas tecnologías de extracción.

Sapag se transformó en poco tiempo en un difusor de estos métodos y se incorporaron al lenguaje palabras como shale gas, shale oil y tight gas.

La primera gran promesa de este proceso llegó en mayo de este año de la mano de YPF con la muestra de los primeros resultados de un gran yacimiento de shale oil en Loma de la Lata que, según la empresa, representa 150 millones de barriles de crudo, una cifra equivalente al 35% de las reservas de la empresa. Para desarrollar este sitio YPF comprometió inversiones por 270 millones de dólares.

La segunda exhibición le correspondió a Apache recientemente en Zapala, con la presentación de la perforación de un pozo de gas que combina diferentes tecnologías. Es el primero en su tipo en América Latina, dijeron en ese anuncio.

El tercer golpe de efecto también está en manos de YPF, con el hallazgo de más petróleo no convencional en el área Bajada de Añelo. En ese lugar la empresa tiene un pozo que ya produce 250 barriles diarios de crudo, pero se estima que el potencial podría oscilar entre los 10 y los 50 millones de barriles de crudo.

YPF adquirió Bajada de Añelo el año pasado en una licitación de áreas secundarias que hizo G&P. El área está cerca de Loma de la Lata y comparten la misma formación geológica.

Hoy como ayer

Las sucesivas gestiones de gobierno han apostado fuerte a los hidrocarburos. El ex gobernador Jorge Sobisch acuñó la expresión alianza estratégica para definir la relación de su gobierno con la petrolera Repsol YPF.

En aquel momento Sobisch apeló a esas palabras a modo de introducción de una decisión que abrió una polémica que se extendió hasta los últimos días de su gestión: la prórroga anticipada de la concesión del yacimiento de gas Loma de la Lata hasta el 2027.

Con gran exhibicionismo, Sobisch también dijo que a los inversores había que ponerles una alfombra roja y no espantarlos con una escoba.

La prórroga del reservorio de gas más importante del país se cerró en diciembre del 2000 a cambio de 300 millones de dólares en cuotas, que embolsó la Nación, y un compromiso de inversión de la compañía por 8.000 millones de dólares en el yacimiento. Tiempo después se supo que Sobisch eximió a la empresa del pago del Impuesto a los Sellos por ese contrato. La petrolera se benefició con 112 millones de dólares.

El romance terminó siete años más tarde, cuando el ex gobernador se despedía del poder y amenazó a la empresa con rescindir el contrato. Con un gobernador electo a punto de asumir y ya sin fuerza política, Sobisch denunció que la compañía a la que había ayudado a conseguir el nuevo contrato no había cumplido con las inversiones. Sobre el final de su carrera, su alianza estratégica se había roto porque el centro del poder ya gravitaba alrededor de un nuevo referente del Movimiento Popular Neuquino.

Río Negro