Por Marc Gavaldà.- El lote 57 de Repsol YPF proyecta hacer sombra a las operaciones gasíferas de Pluspetrol en el Complejo Camisea. Uniendo mediante gasoductos los lotes 57,56 y 88 Repsol y Pluspetrol ampliarán en los próximos meses la frontera gasífera en las entrañas de la selva que separa los ríos Tambo y Urubamba.

A la perforación iniciada de varios pozos exploratorios, se le añaden la apertura de miles de kilómetros de líneas sísmicas y el tendido de varios gasoductos para conectar todos los pozos a la planta separadora de gas en Camisea.

El primer pozo exploratorio de Repsol en el lote 57, el Kinteroni I, ha dado resultados positivos, como se presencia en las llamas gigantes de una foto colgada en la radio de la Comunidad Nativa Nuevo Mundo. En esta comunidad machiguenga, Repsol ha construido una mini ciudad como campo base y ha tendido una trama de relaciones clientelares con sus habitantes.

Cuadricular la selva

Como señalan sus Estudio de Impacto Ambiental, Repsol pretende concluir en 2011 su ambicioso proyecto de exploración sísmica 3D en el interior de las Reservas Comunales Ashanika y Machiguenga, así como en la Zona de Amortiguamiento del Parque Nacional Otuquis.(1)

En total, nada menos que 2.360 Km2 de bosque amazónico será afectado por el tamizado de una matriz de líneas sísmicas que se cruzan perpendicularmente cada 240 metros. Una cuadrícula atroz para los ecosistemas. Pretender que la fauna no será impactada por este barrido sistemático de la floresta, con el denso tendido de caminos y zonas de descarga para helicópteros, pecaría de interés o ingenuidad.

Si el resultado de esta lustrosa campaña fuera negativa, Repsol informa – a modo de amenaza en un afiche colgado en la oficina comunal de Nuevo Mundo- que ejecutará una nueva campaña de prospección sísimica 2D, con la apertura de 892 kilómetros lineales de sendas sísmicas.
23 pozos en las cabeceras

A parte de la plataforma Kinteroni I, con 2 hectáreas de selva sepultadas bajo un manto de cemento y 3 bocas de pozo a punto de escupir gas, en 2011 Repsol pretende construir este año 2 pozos más: el Mashira GX y el Mapi LX y hasta 2022 serían un total de 23. Entre ellos, 10 pozos en la comunidad kakinte de Tsojora, 3 en Poyeni, uno en Nuevo Mundo y otro en un lugar inhóspito de la Reserva Comunal Machiguenga.

Ya es muy conocida la extraña obstinación que describen los pozos hidrocarburíferos para contaminar los recursos hídricos en ecosistemas tropicales. A modo de ejemplo, sólo empezar, Repsol ya tuvo un accidente “inesperado” por unas lluvias “inusuales”, que provocaron el derrumbe de lodos sobre una motobomba del pozo Kinteroni.

Bernabé Gómez, monitor machiguenga del Equipo de Monitoreo Medioambiental Comunitario de Nuevo Mundo, informó al equipo de Alerta Amazónica que este derrumbe, producido el 15 de diciembre de 2010, provocó un vertido de diesel a las aguas del arroyo Huitricaya.

A estas alturas del partido, cualquier nueva perforación en la selva genera gran desconfianza sobre cuánto tiempo las aguas de los arroyos de la zona seguirán siendo limpias y cristalinas. Porque aparte de los ríos tributarios Tambo y Urubamba, una docena de cursos fluviales menores serán afectados por la perforación de los 23 pozos.

Por los vertidos, o por el bombeo de agua necesario para la perforación de pozos a 2 kilómetros de profundidad, entre los ríos amenzados por la perforación de pozos en sus cabeceras, destacamos el río Cheni, Erite, Poyeni, Mapayo, Sepa, Sensa, Huitricaya y Mapaya.

Gasoductos que acortan el camino hacia el mar

Para facilitar la exportación del gas perforado en las comunidades kakintes y machiguengas, se construirá desde Kinteroni I, un tubo de 16 pulgadas y 14,5 km hasta la estación de Repsol en la Comunidad Nativa de Nuevo Mundo. Ahí se le sumará el flujo proveniente de Mipaya (pozo de Pluspetrol en el lote 56) para conectarlo a otro pozo, el Pagoneri A, con un ducto de 42 kilómetros.

Desde allá, se conducirá el gas a la planta de Malvinas (Camisea) por tres gasoductos, dos de Pluspetrol ya existentes, y un nuevo ducto de 22 kilómetros que construirá Repsol en los próximos meses. Para todo este proyecto de desarrollo Repsol ha proyectado 202 millones de dólares.(2)
Vulnerabilidad para el pueblo Kakinte

El pueblo Kakinte, de la familia etnolingüística Arawak, está conformado por aproximadamente mil personas, ubicadas en 6 comunidades alejadas, en el distrito de Río Tambo: Taini, Tsoroja, Quitepampani, San Luis de Corinto, Maseka y Mangariari.

El aislamiento geográfico, la falta de información oportuna e independiente, la presión territorial de otros pueblos y la falta de titulación de tres de sus comunidades han ocasionado una débil negociación con Repsol YPF, la empresa que convertirá sus territorios en un rentable negocio gasífero.

En el 2006 el pueblo kakinte solicitó una compensación por el ingreso de la empresa a sus territorios obteniendo un pago efectivo y donación de un teléfono satelital, un local comunal y algunas casas de cemento. Pero “ Lamentablemente, la compensación no ha servido para asuntos de fondo como el fortalecimiento de la identidad cultural de los kakinte, la educación bilingüe intercultural, ni para fortalecer la seguridad territorial de las comunidades, especialmente las no tituladas” informaba Servindi en 2010.(3)

La desinformación, mal información y las ofertas compensatorias a corto plazo, juegan a favor de Repsol YPF en su irreversible intervención de los territorios comunales de los pueblos ashanikas, kakintes y machiguengas. Mientras tanto, el desarrollo gasífero avanza como una infrenable apisonadora cultural.

Notas:
(1) Repsol Perú, Estudio de Impacto Ambiental exploración sísmica 3D , perforaci{on de pozos exploratorios y exploración sísmica 2D en el lote 57, 2010
(2) Repsol Perú, Estudio Impacto Ambiental Proyecto Dearrollo Area Sur del Campo Kinteroni , 2011
(3) Proponen Plan de Emergencia para pueblo Kakinte en extrema situación de vulnerabilidad.

Servindi