Algunas proposiciones para impulsar y desarrollar la reflexion y el debate

Por Carlos Falaschi O.*

¿Cómo desarrollar un pensamiento cósmico integral en estos tiempos de capitalismo globalizado? La ecología va más allá y es mucho más que la protección o defensa de algún río que se contamina o de alguna especie en extinción.

Los conceptos. Si el ‘cosmos’ alude a una realidad universal ordenada o bien dispuesta, y la ‘cosmo-gonía’ al origen y formación de ese universo (sea Dios o monoteísmo, panteísmo, panenteísmo, big bang, caos y su evolución, vida y su evolución etc.), la ‘cosmo-logía’ (welt-anschaung) es no sólo el conocimiento del mundo-universo (saberes) sino también la mirada sobre él, su interpretación, su valoración o axiología.

Es preciso, en primer lugar, una vision holística (abarcadora y compleja) que implica una unidad entre la bio y la antropo-diversidad, una simbiosis entre la Naturaleza y la Sociedad de los seres vivientes o no, humanos o no, simbiosis donde “todo tiene que ver con todo”; donde cada parte es contenida en el todo y el todo contenido en cada parte. De esta manera, Universo-Mundo-Tierra y sociedades humanas no sólo co-existimos, pero además inter-existimos (en expresión de Leonardo Boff).

Esta armonía re-liga la Fisis y la Psiquis, la Naturaleza y el Espíritu, lo natural y lo social, a los seres humanos con la Madre-Tierra. Dicho en otros términos, en la crónica cosmogénica, la vinculación, inter-dependencia e inter-acción entre todos los segmentos: la litosfera (el llamado ‘reino mineral’), la atmosfera (espacio de vapores y gases), la hidrosfera (las aguas y su ciclo), la biosfera (los organismos vivientes), y la noosfera (los seres racionales).-

La historia. Antes de que en Occidente apareciera el concepto y el término ‘ecología’ que conocemos (Haeckel), un jefe suwamish, Seatle, se dirigía al Pte. de los U.S.A., Franklin Pierce, en una magnífica carta y documento que bien podemos denominar proto-ecologista (1855): “Lo que afecte a la Tierra afectará a los hijos de la Tierra”. “El aire es precioso: el árbol, el animal y el hombre comparten el mismo aliento”; de modo que podríamos representar a la humanidad compartiendo un ‘hogar o casa común’ (oikos), o un mismo ‘barco’ donde navegamos todos, una ‘comunidad planetaria’ de Natura y Cultura. La alternativa entre la bíblica Arca de Noé con la salvación de todas las especies o la de un Titanic donde todos naufragamos en pleno jolgorio.

Una realidad de lo que existe y continúa en su devenir, más la construcción (o destrucción) humana, donde todo daño o riesgo ambiental a la naturaleza conlleva el daño o riesgo físico, psíquico, social y cultural a los seres humanos. Una ecología donde justicia ambiental es también justicia social. Es el pensamiento y el sentir de muchos pueblos orientales y el de los Pueblos Originarios de este continente, que denominan a la Madre-Tierra como Pachamama, Abya Yala, Gaia, Wall-Mapu o Ñuke-Mapu.

Los actores. “El ser humano es el último en llegar al escenario de la historia” (L. Boff). “El universo comenzó sin el ser humano y puede (también) terminar sin él” (Claude Levi-Strauss). Convengamos en que puede asimismo terminar con un trágico final por su culpa.

Desde la época colonialista y mercantilista, donde el pragmatismo empirista de Francis Bacon admite llegar hasta “la extorsion de la naturaleza para que ésta nos revele sus secretos”, y el Occidente etnocentrista se adjudica la calidad de ‘civilizado’ (frente a ‘infieles’ y ‘salvajes’), expoliando territorios y recursos, esclavizando y explotando a otros pueblos de América, Africa y Asia, hasta el desarrollo del capitalismo –que describe Adam Smith- más concentrado y globalizado en la época actual. Profundización del mismo sistema depredador de la naturaleza y explotador de los pueblos (como cow-boys o vaqueros vs. pieles rojas, en un contexto de far-west global).

Frente a una lógica humanista, social y solidaria, hacia el bien común, del uso  respetuoso y racional de la Naturaleza y de los recursos naturales (“bienes públicos –comunes– universales”, para Inge Kaul), los principios, la lógica y la axiología opuestas del liberalismo individualista e irresponsable del capital, del lucro, la competencia y la especulación (cfr. Wall Street 2008) al menor costo –pecuniario- pero a toda costa (la ‘ley del más fuerte’ darwiniana, más nefasta que la ‘ley de la selva’).

Aquí se conjuga el ecocidio con el genocidio y el etnocidio, directa o indirectamente. “Se acaba la vida y comienza el sobre-vivir”, dijo el jefe suwamish, y otros pueblos indígenas dirán: “No queremos acumular, queremos vivir plenamente”. Adiós, en aquel caso, a los derechos humanos, sociales y colectivos y a la propiedad social de tierras y recursos fundamentales, a la convivencia armónica con la Tierra, al derecho al no-desarrollo capitalista (el de un crecimiento macro, para pocos; del intercambio, la especulación y los negocios), en perjuicio de un verdadero desarrollo integral de todos los pueblos. “Yo acuso a la propiedad privada de privarnos de todo”, expresó Roque Dalton.

‘Observar-Reflexionar-Actuar’, es el método. Observar y detectar juntos entonces los problemas – para Reflexionar juntos sobre ellos – e Informar y Actuar juntos en consecuencia. Evaluar además lo que vamos haciendo.

*Grupo ‘Todos por la Tierra’, Cipolletti-R.N. Contribución a las Asambleas de Ciudadanos por la Sanidad de la Cuenca del lago Nahuel Huapi y de los ríos Limay, Neuquén y Negro, Viedma, 22 de noviembre de 2008.