Ex operario de una empresa dijo haber sido afectado por la manipulación de un peligroso material, sin que la contratista le brindara condiciones seguras. Intervino el juez de Faltas.

RINCÓN DE LOS SAUCES (ARS).- Un ex operario de la empresa Baker Hughes denunció ser víctima de contaminación radiactiva y aseguró que luego de la afección fue “abandonado” por la firma.

El trabajador, además, dio detalles de la existencia de un lugar donde habría sido enterrado material radiactivo en condiciones que ponen en riesgo al medio ambiente. En ese marco, el juez de Faltas de Rincón de los Sauces realizó una inspección ocular en el depósito de la firma y pedirá que se midan niveles de radiactividad en ese lugar.

La denuncia la hizo Raúl Epifanio Martínez, de 50 años, quien exhibió documentación médica que avala su deteriorada condición física “por contaminación con cesio en sangre”, explicó.

El cesio radiactivo es un metal blando que se usa en herramientas de precisión para el terminado de pozos hidrocarburíferos. Puede provocar daño celular por radiación (emitida por las partículas del cesio) a los seres vivos.

Según Martínez la compañía lo aisló durante varias semanas en la base de operaciones sin realizarle ningún control médico. El primer análisis practicado en el cuerpo del operario fue costeado por el mismo afectado, aseguró.

Análisis posteriores encargados por la empresa -dijo Martínez- confirmaron la contaminación radiactiva en valores muy por encima de los normales.

El Global Dosimetry Solution de Canadá, envió un reporte a Baker en Argentina denominado “occupational radation exposure report”, informando que Raúl Martínez presenta en su cuerpo un valor de 0,41 millisieverts (unidad de medida de radiación), mientras que uno de sus compañeros mostraba 0,17 y otros tres operarios que estuvieron en el accidente presentaban cero.

El médico legista Pedro Farram de Mendoza, tomó del operario e informó a “Río Negro” que su paciente tiene un 95% de probabilidades de contraer enfermedades. Esto, por la radiación y exposición al cesio.

“Martínez está enfermo y debe permanecer bajo una estricta condición de atención médica por su condición por lo que es inadmisible que la empresa que lo enfermó por no contar con las mínimas medias de seguridad ahora ni siquiera le paga el sueldo”, señaló Farram.

Según la misma denuncia, durante los diez años que Martínez trabajó activamente en la compañía Baker Hughes, las pastillas radiactivas se cumulaban fuera de su contenedor de plomo en un pozo cavado en la tierra, dentro de la base en la zona urbana local.

“Las sacábamos de los contenedores y las colocábamos dentro de caños plásticos encadenadas. Esos caños estaban acomodados dentro de un pozo en la tierra de unos quince metros de profundidad y los elementos radioactivos tocaban la tierra en el fondo”, dijo el operario a este diario y agregó “después de mi accidente sacaron todo de allí y construyeron un búnker para acopiar las fuentes radiactivas”.

Ayer, el juez de Faltas de Rincón, José Luis Miranda, ingresó a la base de la compañía enterado de la denuncia de Martínez y constató que la empresa actualmente acumula las fuentes en un búnker relativamente nuevo.

Según se supo, los encargados de la base reconocieron que antiguamente colocaban los elementos en el pozo. No se pudo realizar ninguna medición de radiación pues el lugar fue cementado.

El subsecretario de Medio Ambiente Ricardo Esquivel dijo que todavía no fue notificado del caso mientras que la firma informó que no tiene autorización para hablar del tema.

Río Negro