Por Jorge Oviedo.- El gasto total en subsidios para mantener congeladas las tarifas de los servicios públicos podría alcanzar este año una cifra récord de más de $ 50.000 millones, sólo en el área energética, de combustibles y minería, con por lo menos el doble de la suma gastada en todo 2010 y de la prevista en el presupuesto del año en curso.

Hasta junio último, en ese rubro se gastaron casi $ 19.500 millones para subsidios en el área de energía, es decir, un 73% más que en el primer semestre de 2010, mientras que para transporte se consumieron casi $ 15.800 millones, con un incremento del 45 por ciento.

En julio se hicieron refuerzos de partidas porque prácticamente se había agotado la previsión presupuestaria, pero al ritmo de gasto de los últimos meses los 6002 millones agregados apenas alcanzarían para dos meses de congelamiento de tarifas eléctricas y de gas. Así surge de los informes de ejecución presupuestaria que realiza la Asociación Argentina de Presupuesto Público (ASAP).

Las previsiones presupuestarias se han visto completamente desbordadas. En el área de energía, combustible y minas, el Gobierno pensó en gastar poco más de $ 35.630 millones, como en 2010, pero en la mitad del año había consumido el 68%, con el riesgo de quedarse sin crédito.

La mayor factura aparece por el aumento del consumo, que requiere mayores importaciones de gas, gasoil y de electricidad. Por ello, la Argentina, que en 2010 todavía tuvo un superávit comercial energético de unos mil millones de dólares, pasará este año, según los cálculos de los especialistas, a un déficit de unos 3000 millones, es decir, una reversión total de 4000 millones de dólares.

“Están importando mil megavatios de energía eléctrica de Brasil a costos seguramente importantes que no son del todo conocidos, porque lo que se adquiere es la generación del parque térmico”, explicó un especialista en el área a condición de que no se revele su identidad. “El Gobierno tuvo suerte este invierno y evitó muchos cortes porque en el sur de Brasil llovió muchísimo; hay mucha agua para generación hidroeléctrica y pueden vender su generación térmica, claro que son máquinas viejas y el precio, en consecuencia, es alto”, agregó.

El Gobierno había presupuestado gastar algo más de $ 53.000 millones en los subsidios de energía, combustibles, minería y transporte, pero sólo la cuenta energética amenaza con llegar a $ 50.000 millones.

La evolución de los gastos dependerá de la temperatura, los precios internacionales de los combustibles, en particular del gasoil y del gas que llega licuado en barcos, y del nivel de actividad y de consumo.

Tarifas congeladas

La otra variable que podría moderar el gasto público en estos rubros es la tarifaria, pero parece poco menos que imposible que se aplique un ajuste antes de las elecciones de octubre, y cualquier cambio realizado después afectará sólo a los dos últimos meses del año y tendrá poca influencia en el resultado anual.

El consumo eléctrico y de gas aumentó muchísimo con las bajas temperaturas de junio, julio y que se han prolongado al mes en curso, y es por eso que las arcas necesitaron refuerzos de partidas para poder seguir financiando las tarifas.

Si todo sigue igual, antes de mediados de septiembre debería haber un nuevo refuerzo presupuestario, sincerando el incremento del gasto.

Considerando sólo el sector energético, el gasto de los primeros seis meses fue de $ 19.242 millones, de los cuales la gran mayoría (poco más de $ 12.900 millones) fueron a Cammesa, la administradora del mercado eléctrico mayorista, para subsidiar las tarifas eléctricas. Cammesa gastó en el primer semestre en ese rubro el doble que en el mismo período de 2010.

La petrolera estatal Enarsa, que se ocupa de importaciones de gas, gastó el doble que en la primera mitad de 2010.

En el transporte, los mayores aportes están ligados a subas de costos operativos por, por ejemplo, alzas de salarios que no se reflejan en las tarifas. Allí también se reflejan asignaciones para gastos de explotación y de inversión a favor de los concesionarios de trenes y subtes del área metropolitana y alzas de los aportes para sostener a Aerolíneas Argentinas.

Curiosamente, los subsidios económicos tuvieron un alza mucho mayor que los destinados a cuestiones sociales.

La factura en aportes del Estado para contener los valores de los servicios públicos aplicados en energía, combustibles, minería y transporte totalizaban el 13,4% del presupuesto total de la Administración Nacional, pero podría pasar a representar mucho más, ya que su tasa de incremento amenaza con triplicar a la de alza del gasto promedio, que ronda el 36 por ciento.

CADA VEZ MÁS DEPENDIENTES DEL GAS IMPORTADO

De falta de gas, la Argentina podría pasar a tener superabundancia de gas importado. El país firmó convenios de importación con Bolivia, Qatar y, el lunes pasado, uno con Uruguay. Con precios locales congelados, ¿quién va a querer desarrollar los yacimientos no convencionales de fluido? Es la pregunta que se hacen los gobernadores de algunas provincias productoras que se beneficiarían con regalías y podrían tener más autonomía política al contar con caja propia. Pero Bolivia no puede cumplir por estos días con las cuotas comprometidas con nuestro país, porque está al límite de capacidad y debe dar prioridad al abastecimiento a Brasil.

La Nación