Defendamos la salud y el medio ambiente

LA FIRMA DE TU ORGANIZACION Y TU FIRMA PUEDEN AYUDAR A QUE ESTE ATAQUE AL DERECHO DE VIVIR DIGNAMENTE NO SE LLEVE A DELANTE

Berisso, agosto de 2011

Presidente de la Universidad Nacional de La Plata,
Dr. Fernando Tauber;

Intendente de La Ciudad de Berisso,
Enrique Slezack:

Nos dirigimos a Ustedes con el fin de expresar nuestra opinión acerca de la intensión de vender las tierras propiedad de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) aledañas a YPF S.A., en La Ciudad de Berisso.

Tal vez sirva, para contar esta historia, volver un poco en el tiempo y acercarnos al año 2007. A mediados de aquel año,  se hizo   pública la voluntad de la Universidad Nacional de La Plata de vender 307 hectáreas  de un predio ubicado en Lomas de Zamora, conocido como Santa Catalina.  El predio abarca alrededor de 700 hectáreas y cumple  una función ecológica vital para la región:  172 especies de aves (el 44% del total de la Provincia de Buenos Aires), 700 especies de plantas, 17 de mamíferos, 10 de peces, anfibios, reptiles y más de 60 familias representadas de invertebrados, viven en el lugar. Una laguna de 25 hectáreas baña parte de sus tierras que cuenta con más de 10 edificaciones históricas del siglo XIX. Allí fue instalado el primer Instituto Agronómico-Veterinario del país (1881-1883). Este espacio verde fue en el año 1961 declarado Lugar Histórico Nacional.

En la actualidad, funcionan en Santa Catalina el Instituto Fitotécnico Santa Catalina (UNLP) —un instituto universitario de investigación―, el Centro de Educación Agrícola Provincial (CEA), la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, un tambo que depende de la UNLP, un Vivero Universitario Experimental de Plantas Autóctonas (UNLZ) y la Reserva Micológica “Doctor Carlos Spegazzini” (1981).

Cuando este predio fue puesto en venta, el ansioso oferente  era una empresa recolectara de residuos sólidos urbanos: Covelia SA, que lejos de levantar las banderas de la defensa del medio ambiente, la diversidad ecológica y la necesidad de contar con un pulmón verde, su proyecto consistía en la instalación de una planta de tratamiento de residuos.

El sentido común e infinidad de estudios revelan el descomunal impacto ambiental del proyecto. La comunidad se organizó,  protestó y exigió, en defensa de los intereses de las mayorías, que el conjunto de las 700 hectáreas fueran declaradas “reserva natural”.

Finalmente, el predio fue vendido. El rector de la UNLP en aquel momento,  Gustavo Aspiazu, declaró al respecto, que “determinar el uso que se le dará al lugar es un problema de la municipalidad, no nuestro”.  Sin embargo, las protestas continuaron. Se realizaron movilizaciones, jornadas culturales, junto con una amplia  campaña de difusión y concientización sobre el severo impacto ambiental que tendría el proyecto.  A pesar de los masivos malos augurios, la venta de Santa Catalina fue revertida y en estos días ha sido declarada reserva natural.

De esta manera, este conflicto sienta un precedente importante. Incluso podemos irnos más atrás en el tiempo. En  1992  en la Provincia de Misiones,  la empresa Celulosa Argentina S.A donó a la UNLP más de 6.000 hectáreas en el valle de Kuña-Pirú, Municipio de Aristóbulo del Valle. A cambio, la empresa recibió exenciones impositivas. Aunque fueron ignorados, las tierras están habitadas por las comunidades Mbya Guaraní, dueños ancestrales del lugar. De alguna manera, junto con las tierras, también las comunidades fueron “cedidas”.

Ya en 1996 las comunidades comenzaron su reclamo: exigían el derecho de poder decidir qué se hacía con las tierras que habitan hace más de tres siglos. Anónimos son los derechos de los integrantes de esta comunidad Guaraní. En 1998 la UNLP donó 45 hectáreas del territorio Guaraní al Municipio de Aristóbulo del Valle con el objetivo de construir un balneario. El suelo se volvió mercancía.

Ante esta situación, se fueron esgrimiendo diferentes argumentos para justificar el avasallamiento de los derechos de los pueblos originarios: que la Universidad desarrollaba allí proyectos de investigación o que debía capacitar a las comunidades y que sin la ayuda de la Institución Académica estaban destinadas a la miseria y la pobreza. Mientras que los voceros de las comunidades Mbya Guaraní aclaraban que no impedirían el acceso de los alumnos y docentes al predio. “Nosotros no queremos que los estudiantes dejen de venir a las tierras —afirmaban—, pueden seguir viniendo, pero nosotros queremos que se entienda que estamos reclamando el reconocimiento de la propiedad comunitaria y la actitud de la Universidad es no devolver las tierras”.

A su vez, desde la misma Universidad se alzaron  voces de oposición a la postura oficial. De acuerdo al artículo “Etnografía de la política universitaria”, un trabajo publicado en 2004 por cuatro antropólogas de la misma UNLP, varios de los alumnos de Agronomía y Antropología que concurren al Valle de Kuña-Pirú, denunciaron que “los guaraníes son tratados como animales, con prácticas invasivas que no tienen en cuenta su cultura”.

A pesar del reconocimiento constitucional  sobre la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que “los pueblos indígenas argentinos tradicionalmente ocupan”, las tierras de Los Mbya Guaraní, aún siguen en disputa.

Con estos antecedentes llegamos al barrio Villa Argüello de la Ciudad de Berisso. En esta zona,  fronteriza a la destilería de la empresa de capitales Multinacionales Repsol –YPF, se encuentran tres terrenos de la UNLP, que en conjunto abarcan cerca de 54 hectáreas.

Hace tiempo que desde distintos sectores académicos y científicos, como la Facultad de Ciencias Exactas de La Plata, se viene advirtiendo sobre el impacto que están teniendo las emisiones de las empresas como Repsol-YPF en la salud de la población.  Concretamente, diferentes estudios realizados por el Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA) de Ciencias Exactas, la Facultad de Trabajo Social y el Hospital de Niños, arrojaron que las y los niños y jóvenes  que viven cerca de donde se encuentran radicadas empresas como Repsol-YPF y Copetro (productora de carbón de petróleo calcinado), “tienen disminuida su capacidad respiratoria”.  También alertaron que los niveles de contaminación en las ciudades de La Plata y Berisso son alarmantes, no sólo las emisiones gaseosas son constantes, sino también el vuelco de hidrocarburos en los canales cercanos a las empresas.

En este marco, la actual gestión de la Universidad, que usted (Dr. Fernando Tauber) preside, está avanzando en la privatización de los terrenos. La intensión es vender 47 hectáreas del predio al Consorcio Puertos La Plata (que localizaría allí una base logística de contenedores) y/o a Repsol – YPF que ampliaría sus instalaciones (que se han probado y judicialmente denunciado por ser altamente contaminantes). Así se documenta explícitamente en el plan estratégico de la Universidad (Plan Estratégico U.N.L.P. – Gestión 2010 – 2014 – ESTRATEGIA 5. Subprograma 5.1.3.1, Proyecto 11: Ordenamiento y venta parcial y/o alquiler del predio “6 de Agosto” en Berisso.  http://www.unlp.edu.ar/uploads/docs/plan_estrategico_2010_2014_estrategia_5_final.pdf).

Las tierras que proyecta vender el rectorado y cuya entrada está ubicada en las calles 128 entre 62 y 64, son un espacio de trabajo productivo, extensión universitaria y estudio para  la comunidad y los estudiantes de Agronomía. Se afirma falsamente que las tierras no están en uso, pero allí funciona un proyecto de tambo que provee leche a los comedores populares de la zona y una huerta que da trabajo a familias del barrio y es centro de prácticas de la Facultad. También constituye un pulmón verde para un barrio muy contaminado. Evidentemente, como ya afirmó Adolfo Pérez Esquivel, se siguen manejando “como si la Universidad fuese una inmobiliaria”.

Este es un hecho más que evidencia las políticas en relación a las tierras y patrimonio que viene llevando adelante el rectorado de la UNLP,  donde priman únicamente intereses económicos sin medir los impactos ambientales, sociales y culturales que se generan. Así lo demuestran los antecedentes descriptos y  también el actual apoyo público del rectorado a la realización de la bajada de la autopista Presidente Perón en el Parque Pereyra Iraola.

En momentos en que el país atraviesa una profunda crisis habitacional y el acceso a la tierra es un derecho del que incluso amplias fracciones de la clase media urbana han sido excluidas; en momentos en los que está en debate (incluso en el seno de la propia UNLP) la crisis ambiental que sufren los pueblos del mundo, afirmamos que se debe contemplar la función social de la tierra, y que resulta ya evidente que los procesos de mercantilización creciente de la ciudad contribuyen a profundizar (y han profundizado) la brecha urbana.

Sabemos que la venta de las tierras responde a un proyecto más amplio y viene de la mano de la extensión de la Autopista Buenos Aires – La Plata y de la propia ampliación del Puerto. También sabemos que para legitimarlo se despliega una fuerte campaña de publicidad en la que se asocia el proyecto a conceptos tales como “progreso”, “desarrollo” y “modernización”. En calidad de vecinos y vecinas, tenemos el derecho a decidir la ciudad que queremos, y no tenemos dudas de que ella no incluye a barrios contaminados y densamente poblados: no hay desarrollo real si éste implica la existencia y propagación de fuertes problemas de salud en la población (que ya han sido corroborados y denunciados judicialmente).

Durante años la sociedad Argentina ha sufrido las consecuencias desastrosas de  la entrega de los bienes públicos a capitales privados. No sigamos permitiendo que se continúe con esa política de despojo y saqueo. La UNLP no debe tener como fuente de financiamiento la venta de su patrimonio y la entrega de las tierras a Repsol-YPF y/o al Consorcio Puertos La Plata no generará más que daños al barrio y a la comunidad.

Es por ello que diferentes organizaciones populares,  vecinos y vecinas de Berisso, Ensenada y La Plata, nos levantamos en pie de protesta. Afirmamos que tenemos derecho a decidir qué destino se les da a las tierras en las que vivimos y con las que convivimos día a día desde hace décadas; y afirmamos que es posible elaborar un proyecto superador que contemple el cuidado del medio ambiente, las necesidades sociales de los vecinos y vecinas del barrio, y que expanda y potencie las prácticas que la Universidad desarrolla actualmente en esas tierras.  Hacia ese camino avanzamos.

Defendamos la salud y el medio ambiente

No a la venta de las tierras de la Universidad Nacional de La Plata a Repsol – YPF y al Consorcio Puertos La Plata.

MULTISECTORIAL EN DEFENSA DE LAS TIERRAS – Frente Popular Darío Santillán, FULP, Berisso en Lucha, Centro de Estudiantes de Agronomía y Forestal,  Colectivo Tinta Verde, Espacio de Tierra y Vivienda (FPDS), Club Deportivo y Recreativo Villa Argüello, Vecinas/os y Estudiantes Autoconvocados.

Adhesiones a: multisectierras@gmail.com