La firma chilena negó que hubiera gestiones para quedarse con los activos de la petrolera

La empresa chilena Quiñenco, holding del Grupo Luksic, aclaró ayer mediante un comunicado, que “no está ni ha estado en conversaciones con Shell” con el propósito de adquirir los activos que tiene en la Argentina la petrolera de origen anglo-holandés. “No existen compromisos ni acercamiento alguno en relación con la materia”, afirma el escrito enviado a los medios de comunicación.

El comunicado, sin embargo, no se refiere a si existe o no interés por quedarse con las operaciones de la compañía; sí aclara que no hay negociación alguna en curso.

Tal como informó ayer LA NACION, el viernes pasado, el vicepresidente de Quiñenco, Andrónico Luksic, mantuvo una reunión con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

La reunión surgió tras un pedido hecho por la firma a la embajada de Chile en Buenos Aires, para que se gestionara una reunión con funcionarios del gobierno nacional.

Según fuentes diplomáticas trasandinas, en ese encuentro se habría manifestado el interés por Shell, mientras que los voceros habituales del referido ministerio informaron que el grupo chileno “está evaluando realizar inversiones en nuestro país, específicamente en el sector energético y minero”.

Estrategia en Chile

Sin embargo, el comunicado difundido ayer por la empresa señala que no existen negociaciones tendientes a una compra, a la vez que recuerda que, “como es de conocimiento público, Quiñenco adquirió en mayo pasado los activos de Shell en Chile, los cuales posee a través de ENEX SA, que es licenciataria de la marca Shell para la distribución y comercialización de combustibles y lubricantes en el territorio chileno, existiendo entre ambas partes una excelente relación comercial”.

Anteayer, el presidente de Shell Argentina, Juan José Aranguren, había negado también la existencia de un proceso de negociaciones. Fue luego de que un artículo publicado por la prensa argentina afirmara que se estaría cerrando una operación de venta en las próximas horas.

Shell tiene una estrategia en marcha para deshacerse de activos por entre 7000 y 8000 millones de dólares, que incluyó otras ventas en el continente. Sin embargo, anteayer, Aranguren sostuvo: “No está llevando a cabo negociación alguna para la venta de nuestro negocio en el país”. Y en Chile, fuentes de Quiñenco dijeron a la agencia Reuters que “se desmiente cualquier tipo de compra de los activos de Shell en la Argentina. No hay nada de verdad en lo que apareció en la Argentina”.

Según la versión, una supuesta condición del Gobierno para autorizar la operación de compra de la refinería de Dock Sud y de las 700 estaciones de servicio, era que no siguiera en sus funciones el presidente de la petrolera.

Shell había considerado vender sus activos en la Argentina al comienzo del gobierno de Néstor Kirchner, pero desistió.

La Nación

Aunque Shell lo niega, en Chile admiten interés en comprarla

El Grupo Luksic estaría negociando con la firma de mala relación con los K.

El grupo chileno Luksic, que en la Argentina es dueño de CCU –la segunda cervecería más grande del país después de Quilmes– está interesado en las operaciones de Shell en la Argentina. El asunto fue conversado la semana pasada entre el ministro de Planificación, Julio De Vido, y sus pares chilenos. Y las reuniones continuaron ayer, según se supo en el mercado petrolero.

La posible venta de Shell a Quiñenco –el holding chileno que agrupa las operaciones de la familia Luksic– fue adelantada en por el diario Ambito Financiero . Los Luksic ya acordaron para comprar Shell en Chile y que la Argentina podría entrar en ese paquete. Además, el titular de la filial local de Shell –Juan José Aranguren– tiene una muy mala relación con el Gobierno nacional . A tal punto que, la semana pasada, cuando recibió un premio de una revista ( Fortuna ), sorprendió a los empresarios que escucharon su irónica forma de aceptar la distinción: “Quiero agradecer también al licenciado Mario Guillermo Moreno, porque sin su denodado y dañino esfuerzo nuestra compañía nunca hubiese alcanzado el reconocimiento que hoy merece”, dijo.

La secretaría de Comercio Interior inició 57 juicios contra Shell . En el verano, Moreno obligó a Shell a retrotraer un incremento de precios. Un mes antes, se lo había concedido a YPF, el principal jugador del mercado.

“Shell no está llevando a cabo negociación alguna para la venta de nuestro negocio en el país”, informaron desde la petrolera anglo-holandesa. Pero los medios trasandinos dieron el asunto casi por hecho. En el marco de la reunión entre De Vido y Rodrigo Alvarez –ministro de Energía de Chile– y Laurence Golborne –de Obras Públicas y uno de los predilectos de Sebastián Piñera– en Chile señalaron que “otros de los temas que se abordó en el encuentro (bilateral) fue la adquisición de Shell Argentina por parte del grupo Luksic” .

Entre los competidores de Shell, también había conocimiento de las conversaciones entre los chilenos y la petrolera, con funcionarios de por medio. Por allí se decía que estaban en una etapa de “primeras negociaciones”, algo que no siempre termina en una compraventa. Sobre la supuesta venta de Shell ya se habló en varias oportunidades.

Una salida de la anglo-holandesa confirmaría el creciente peso de los empresarios nacionales en petróleo en desmedro de los extranjeros. Eso se manifestó en la venta de parte de Petrobras a Oil (de Cristóbal López) y de Esso a PAE (de la familia Bulgheroni).

iEco

Grupo chileno Luksic compraría Shell Argentina

Por Carolina Barros.- Shell Argentina ya tiene comprador. El grupo Luksic, el más grande de Chile, a través de su holding Quiñenco, cierra por estas horas la adquisición de los activos de Shell Compañía Argentina de Petróleos SA (Shell CAPSA). La operación, que fue comunicada a Julio de Vido este viernes, implica el traspaso de cerca de 700 estaciones de servicio, junto con la planta de elaboración de lubricantes de Barracas y la refinería de Dock Sud (la única que la petrolera de bandera angloholandesa posee en Sudamérica). Pone fin, además, a la agónica batalla librada entre Shell CAPSA y las dos presidencias Kirchner, en la que Guillermo Moreno y Julio de Vido por un lado y, Juan José Aranguren, CEO de la empresa, por el otro, fueron sus principales espadas.

Las negociaciones de los Luksic con The Royal Dutch Shell PLC por la filial argentina comenzaron inmediatamente después de que Quiñenco concretase en mayo de este año la compra de 300 estaciones de servicio y 63 tiendas de conveniencia de Shell Chile, por u$s 633 millones. Fuentes del mercado dicen que, aunque para el capítulo argentino Quiñenco deberá poner sobre la mesa al menos el doble de lo que puso para quedarse con el “downstream business” (el final de la cadena de producción) y la distribución en Chile, el esquema sería casi calcado para ambos lados de la Cordillera : Quiñenco se quedaría con una “participación indirecta en las subsidiarias argentinas”, las estaciones de servicio seguirían operando bajo el paraguas de la marca Shell por cinco años más (con licencia renovable), con las nuevas actividades inscriptas bajo otra razón social (en Chile, Shell se llama ahora Empresa Nacional de Energía Enex).

Lo concreto es que con la adquisición de Shell Argentina, el Grupo Luksic pasa a ser un nuevo player en el mercado y a controlar el 18% del negocio de naftas (liderado por YPF con el 55%, Esso con 13,5%, Petrobras con 9,4% y Oil Combustibles con 4%).

· Detalles

Sin embargo, habría dos detalles que no podrían copiarse del capítulo chileno y que, según pudo saber Ambito Financiero, fueron discutidos en la reunión que mantuvo Andrónico Luksic con Julio De Vido en la mañana del viernes 12. (VER RECUADRO) Uno, que el actual CEO de la filial argentina no podría seguir al frente de la compañía (en Chile, los Luksic mantuvieron a Rodrigo Infante, country manager con Shell, como gerente general en la recién creada Enex). Otro, que los chilenos deberán negociar con los distribuidores minoristas para asegurarles sus fuentes de trabajo.

La cuestión no es menor. Shell sufre un drenaje por goteo desde que decidió confrontar la política de precios para combustibles de los K. De las 980 estaciones de servicio que tenía en 2005 cuando se colocó el cartel de “en venta” (para bajarlo abruptamente una vez que, con la bendición de Néstor Kirchner, el mismo Hugo Chávez anunciase en Buenos Aires que la venezolana PDVSA junto con la quimera argentina de petróleo Enarsa serían las adquirientes de Shell CAPSA), hoy ha sufrido una merma de 300. La angloholandesa ya se desprendió de las que operaban bajo la subsidiaria Rimidan (en las provincias de Córdoba, Santa Fe y norte de Buenos Aires), aunque todavía mantiene las que responden a Deheza.

Otro factor que también contribuyó a la declinación del negocio de Shell en Argentina fue la compra, por parte de Bridas y la china CNOOC, de la refinería de Campana operada por Esso. Esto le quitó a Shell, además de provisión de materia prima, margen de maniobra como refinadora “no integrada” y sin crudo propio. “Con la importación de petróleo desde Venezuela, la refinación dejó de ser negocio en Argentina”, dice Santiago Cuneo, presidente de la Cámara de Estacioneros Blancos (CEBRA). “Sabemos que Shell se va porque un triunfo electoral de Cristina le prolongaría el calvario de trabajar a pérdida”, agrega. “Por eso, quien venga, va a tener que acordar con el aparato estatal y con los Bulgheroni y Lázaro Báez, los amigos petroleros del gobierno en el negocio, que hoy es político y pasa por lo que digan Moreno o Cameron”, dijo Cuneo.

En medio de las negociaciones, las partes involucradas no quisieron hacer declaraciones para no interferir con la transacción. Sin embargo, ante la consulta de este diario, ni la embajada de Chile en Argentina, ni tampoco un alto directivo de Quiñenco involucrado en las conversaciones con la sede de Shell en La Haya, negaron la operación que está en marcha. “No podemos, por ahora, decir nada”, dijo esa alta fuente. Una confirmación de lo que está ocurriendo: Shell, que llegó a la Argentina en 1914, con los inicios de la Primera Guerra Mundial, se va. Se cansó de la otra guerra, la de zapa con los K.

RECUADRO: BUSINESS PLAN REGIONAL La salida de Shell de Argentina se inscribe dentro de un Business Plan para la región, que implica deshacerse de activos y del negocio del downstream, por el que no casualmente, varias filiales se fueron vendiendo de a pares, con el mismo esquema para la operación Quiñenco-Luksic con Shell Chile y Argentina: en octubre de 2010, la panameña Petróleos Delta compró los activos de Shell en Panamá; al mes siguiente anunció que estaba en negociaciones para adquirir las estaciones de servicio de Shell en Costa Rica.

A su vez, en febrero de este año, la estatal colombiana Ecopetrol compró la participación de Shell en la exploración del bloque Caño Sur; en mayo, Shell puso en venta las 260 estaciones de servicio que tiene en Canada y en julio se deshizo de su participación del 20% en un bloque de petróleo offshore en Brasil (embolsó US$350 millones).

RECUADRO. LOS LUKSIC Fundado en 1957 por el empresario de origen croata Andrónico Luksic, Quiñenco tiene activos consolidados por mas de u$s 44.000 millones y posee participaciones controlantes en el Banco de Chile (asociado con el Citi), la cervecera CCU (asociada con Heineken) y la productora de cables y tubos derivados del cobre y aluminio Madeco (asociada con la francesa Nexans) y Canal 13 de TV, y minoritarias en Viña San Pedro, Compañía Sudamericana de Vapores y la telefónica Entel.

De ellas, varias tienen relación con Argentina: CCU es la segunda cervecera después de Ambev-Quilmes, Madeco tiene su filial local, la Compañía Sudamericana de Vapores (hoy, la octava del mundo) fue fundada por el estadounidense William Wheelwright (proyectó el puerto de Ensenada, financió en 1863 el ferrocarril Rosario-Córdoba, todos con el asesoramiento legal de Juan Bautista Alberdi, el ideólogo de la Constitución Argentina ) y Canal 13 tuvo como artista exclusiva a Cecilia Bolocco, ex esposa del ex presidente Menem.

De los cinco herederos que dejó Andrónico Luksic, fallecido en 2005, son sus tres hijos varones los que continúan al frente del holding. Mientras Andrónico es el encargado de los negocios financieros y del Banco de Chile (el mas grande en la plaza trasandina) además de las nuevas inversiones, Guillermo Luksic regentea el área industrial como presidente de Quiñenco, y Jean Paul, el menor de los hermanos, está al frente de Antofagasta Minerals PLC, el gigante minero de esta familia, con sede en Londres.

Antofagasta reúne los negocios de Aguas Antofagasta y el Ferrocarril Antofagasta-La Paz. Pero su fuerte está en la producción de cobre: la compañía minera de los Luksic es la tercera productora de este mineral en Chile, después de la estatal Codelco y de la angloaustraliana Barrick en La Escondida. El emprendimiento minero más señero de Antofagasta Minerals es Minera La Esperanza , que en sociedad con la japonesa Marubeni, produce 700.000 toneladas de cobre.

También en minería los hermanos Luksic buscan tender puentes con Argentina: el proyecto minero Los Pelambres, en la IV región chilena, donde los Luksic planean su mayor inversión minera, esta a apenas 5 km de distancia del sanjuanino El Pachon. La anglosuiza Xstrata tiene casi pronto el proyecto de sinergia para ambas explotaciones cupríferas, lo que haría que Pelambres-Pachon se convirtiese en un proyecto binacional, como el controversial Pascua Lama de la Barrick Gold.

A su vez, Xstrata no es una desconocida en tierras pingüinas: en estos momentos estudia el proyecto Energía Austral, que llevaría lo producido por las tres centrales hidroeléctricas a construirse en Puerto Aysen (HidroAysen) a través de una línea de transmisión que atravesaría la provincia de Santa Cruz. Sería otra de las inversiones que Andronico Luksic estaría conversando con la cartera de Julio de Vido. Luego de la reunión entre ambos, ese ministerio anunció que el empresario chileno estaba evaluando “realizar inversiones en nuestro país, específicamente en el sector energético y minero”.

Quienes conocen los movimientos de los Luksic, señalan que el actual embajador Adolfo Zaldivar es un gran promotor y facilitador de estos negocios transcordilleranos. El mismo Zaldivar destaca que tiene grandes amigos en Argentina: los Kirchner (vecinos del otro lado de la cordillera, cuando era senador por Cohiayque) y Julio de Vido, además del gobernador de San Juan, José Luis Gioja. Aunque a veces se defina como “un exilado en Argentina”, Zaldivar, ex presidente de la Democracia Cristiana, que fue expulsado del partido y luego fundó el PRI, es un “opositor necesario” para el gobierno de Sebastián Piñera: los cuatro diputados del PRI son imprescindibles para que la coalición del gobierno logre la mayoría.

Ambito.com