Por Cecilia Soberón.- Aquellos que decidieron vivir en esta meseta patagónica saben que deberán soportar algunas incomodidades que son medianamente compensadas por beneficios. En principio es sabido que las oportunidades económicas que brinda la industria hidrocarburífera son importantes y que la calidad de vida que se genera alrededor de esta actividad también es tentadora.

Entre las dificultades los habitantes enumeran en primer lugar el viento a más de 100 kilómetros por hora que suele acompañar los días de primavera y otoño pero hay otras dificultades relacionadas con lo social como la falta de vivienda, de desarrollo educativo y además los altos precios de todo artículo que puedan adquirirse con los sueldos petroleros. Pero entre las dificultades poco se habla de la precariedad medioambiental.

Dentro de poco se inaugurará una nueva refinería, lo que tiene a favor la generación de empleo genuino y además que se verá superada la escasez de combustibles al menos en la zona. Pero nada se habla de las consecuencias que tendrá el aire con más emanaciones. Los casos preocupantes deberían seguir sumándose porque hay en Plaza Huincul empresas que se dedican a la remediación de suelos contaminados y es habitual ver a los camiones trasladando ese material hacia la ciudad sin que se conozca dónde se lo deja después.

Pero más allá de la industria hidrocarburífera también hay otros problemas a resolver que tienen inmediata injerencia en el Estado municipal. El basurero a cielo abierto es generador continuo de humo cancerígeno que llega a toda la comarca petrolera los domingos, cuando particulares se acercan hasta el lugar, que no está cercado, e inician incendios intencionales.

Si al humo del basurero, con sus emanaciones tóxicas,le sumamos los derrames de agua con hidrocarburos que realizan las empresas de servicios ubicadas sobre la avenida Córdoba y las emanaciones del complejo industrial Plaza Huincul de YPF, más lo que generará la nueva refinería de Petrolera Argentina, entonces deberemos estar agradecidos del viento que se lleva todo.

Más allá de las empresas y del propio Estado municipal, el medio ambiente en el que viven los habitantes de Plaza Huincul y Cutral Co no es parte de la agenda colectiva de la sociedad. Y debería serlo, porque los sueños de generar una industria que deje valor agregado en la región no deben abandonarse pero siempre debería tenerse presente que existen límites para la actividad empresarial, y que esos límites deben ser el cuidado del medioambiente.

La Mañana Meuquén