Por Sam Olukoya.- “Estamos sufriendo en medio de la abundancia”. Así resumió el nigeriano Nelson Ilemchi sus problemas mientras hacía fila para comprar queroseno.

Desde enero, el país más petrolero de África sufre una prolongada escasez de ese producto refinado.

“Fabricamos esto, pero nos cuesta conseguirlo”, dijo en medio de una larga fila hacia una de las pocas estaciones expendedoras de queroseno en Lagos.

Muchos de los que hacían cola habían llegado la noche anterior, y todavía esperaban su turno. La atención demoró debido a que existía solo una bomba dispensadora para los cerca de 500 clientes, cada uno de los cuales traía varios contenedores para llenar.

Y no hay señales de que la escasez termine en el corto plazo, mientras el gobierno y los vendedores se acusan mutuamente.

El gobierno importa queroseno, mientras las compañías privadas de petróleo lo venden al público.

Nigeria es el sexto mayor vendedor de crudo. La Organización de Países Exportadores de Petróleo señaló en su boletín anual publicado en julio que esta nación africana había embarcado 2.464 barriles diarios en 2010.

Pero a pesar de sus inmensos recursos petroleros, Lagos importa productos refinados como el queroseno, la gasolina y el diesel, ya que las refinerías nigerianas solamente pueden trabajar a baja capacidad. Esto se debe a que décadas de corrupción han dejado en la ruina a la mayoría de las instalaciones del Estado.

Las últimas cifras del Comité de Políticas Monetarias del Banco Central muestran que Nigeria gastó 1.340 millones de dólares importando combustibles entre enero y marzo de 2011.

El ministro de Petróleo, Diezani Allison-Madueke, dijo al Parlamento el 7 de julio que aunque el país necesitaba ocho millones de litros de queroseno al día, su cartera proveía 11 millones para atender la escasez.

Allison-Madueke, quien no especificó cuándo el Ministerio incrementaría la producción, señaló que la carestía persistía debido a que el producto era vendido en otros lugares a precios altos.

“El queroseno es acumulado y trasladado ilegalmente a otros países”, indicó, añadiendo que parte del producto era también vendido a aerolíneas a precios más altos.

Pero el presidente de la Asociación de Fabricantes de Petróleo Independientes de Nigeria, Abdulkadir Aminu, dijo que la demanda diaria de queroseno era mayor a ocho millones de litros.

“Lo que estamos viendo ahora es que el suministro no está cubriendo la demanda”, indicó.

La escasez ha llevado a un florecimiento del mercado negro, donde el producto es vendido tres veces más caro que le precio oficial.

El precio fijo del queroseno es de 50 naira (33 centavos de dólar) el litro. Pero en el mercado negro se vende hasta a 300 naira (unos 1,98 dólares) el litro.

Mientras, la población atraviesa un sinnúmero de dificultades. Los dueños de vehículos muchas veces deben pasar la noche haciendo fila en las estaciones expendedoras de combustible.

“En un país rico en petróleo, los nigerianos no deberían sufrir para obtener productos petroleros”, dijo a IPS el activista Adetokunbo Mumuni, del Proyecto de Derechos Socioeconómicos y Responsabilidad.

“En circunstancias normales, el dinero hoy usado para importar productos petroleros podría ser empleado en la administración de las tres refinerías de Nigeria, e incluso construir nuevas”, indicó.

Mumuni, cuya organización promueve la transparencia y la responsabilidad en los sectores público y privado, explicó que las refinerías no estaban plenamente operativas debido a la corrupción sistemática, que había llevado a la ruina a las instalaciones del país.

“Es por esto que un país productor de petróleo ha sido reducido a importador del mismo producto que tiene en abundancia”, señaló.

La actual escasez afectó a un gran segmento de la población nigeriana, ya que la mayoría de los habitantes cocinan con queroseno.

“La gente tiene dificultades para comer porque no hay queroseno con qué cocinar”, dijo a IPS Umunna James, quien pasó todo el día haciendo fila para comprar el producto.

Otros buscan alternativas. “Debido a que el que el queroseno es muy caro, los pobres no podemos pagarlo. Es por eso que ahora uso leña. No sé por qué el país se deterioró a este nivel”, dijo a IPS Happiness Udo, una trabajadora del hogar de Lagos.

“Si vas a una estación terminas de pie horas hasta que duelen las piernas. Soy anciana y no puedo quedarme de pie durante mucho tiempo”, añadió.

Otros optan por el carbón para no tener que comprar queroseno. Tola Taiwo, comerciante de ese producto, dijo que las ventas se dispararon más de 100 por ciento.

IPS