Las ventas fueron un 70% superiores a las de julio de 2010 y las más altas desde que comenzó a exportarse el biocombustible. Ese mes se declararon exportaciones por 242.457 toneladas a un valor promedio de 1.226 U$S/tonelada. Los principales destinos fueron España (51,8%), Italia (16,1%), Holanda (11,1%) y Perú (6,6%)

La realidad es que las energías renovables constituyen la industria con mayor crecimiento del mundo, con inversiones estimadas en para el 2020 en 500 millones de dólares.

En este escenario, Argentina tiene una gran oportunidad ya que posee las condiciones para producir y exportar lo que demandará el mundo. Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles asegura que desde 2006 a la fecha en el país se instalaron grandes fábricas ubicadas estratégicamente y dotadas de la mejor tecnología lo cual permitió posicionarse como uno de los principales productores mundiales de biodiesel y el mayor exportador a la vez de atender a la demanda en el mercado interno. Situación que se generó a partir de la puesta en marcha del corte obligatorio de gasoil con el biodiesel.

INVERSIONES Y ACEPTACION

Para el empresario, en el período 2011–2015 se esperan inversiones fluidas que le permitirán a la industria argentina alcanzar, como mínimo, una capacidad instalada de entre 5,5 y 6 millones de toneladas anuales.

“Solamente en 2012 la capacidad instalada superará las 3,5 millones de toneladas, es decir 1 millón de toneladas más que igual período del presente año, llevando el total de inversiones a niveles superiores a los U$S1.000 millones”, dice Molina.

Es que la creciente restricciones en materia de calidad de combustibles y cumplimiento de normas ambientales representa una oportunidad para el biodiesel.

Con lo cual desde la Asociación Argentina de Biocombustibles se sostiene que no solo hay que pensar sólo en el uso para el transporte, sino también para la generación eléctrica y el agro. “La industria petrolera y automotriz pronto terminarán validando masivamente la viabilidad de incorporar porcentajes de biodiesel mayores al 7% en el gasoil convencional y del uso del biodiesel puro en algunos motores”.

LAS DESTILERIAS

Son importantes las inversiones que se vienen realizando en la instalación de destilerías de bioetanol, principalmente derivado de maíz y sorgo granífero de bajo tanino. Estas -a diferencia de las plantas de biodiesel- estarán dedicadas a atender el mercado interno; en los usos para el transporte y como complemento de la industria petroquímica.

“La oferta agregada de biodiesel y bioetanol resultante, además de contribuir a diversificar la  matriz energética, aumentando la oferta de combustibles limpios, ayuda a entender la creciente demanda de combustibles, sustituyendo parcialmente importaciones”. Por otro lado, estas inversiones tienen su correlato en la demanda de empleos que podrían llegar -para el 2015- a 70.000 nuevos puestos.

Patagónico.net

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