Las acciones del pasado dejaron huellas en los campos de la Cuenca del Golfo San Jorge. Tras cien años de explotación petrolera, los pasivos que hoy se registran tienen origen -principalmente- en afloramientos de petróleo, derrames antiguos de petróleo, instalaciones abandonadas, afección de la napa freática, picadas y piletas antiguas

En todo este tiempo “la Cuenca del Golfo San Jorge se ha visto sometida a la extracción de hidrocarburos, sin el compromiso ambiental en cuanto a la protección de recursos y buenas prácticas apuntando al desarrollo sustentable”, dicen desde el Ministerio de Ambiente y Control de Desarrollo Sustentable.

PASIVOS HISTORICOS

Actualmente operan en la provincia de Chubut 22 empresas petroleras de las cuales 16 se encuentran en explotación y 6 en exploración. No obstante, determinados yacimientos que se encuentran en la actualidad en exploración, sobre todo para aplicar la explotación mediante la recuperación secundaria, pertenecen a yacimientos explotados durante la década del 60, de manera tal que dichos yacimientos albergan pasivos ambientales.

Además, cabe recordar que se encuentran próximas a iniciarse las tareas de exploración offshore en la Cuenca.

Hablar y reflexionar sobre los pasivos ambientales que dejan las empresas que operan en esta Cuenca es una preocupación relativamente nueva. “Da la pauta de la fundamental necesidad de inventariar y encontrar el tratamiento adecuado a los pasivos ambientales históricos existentes, así como la identificación de potenciales pasivos ocultos ambientales, valorando sus implicaciones legales y económicas, y determinando, en caso de ser necesario, la elaboración de programas de mitigación y/o remediación”, dicen desde el área de Medio Ambiente de la provincia.

EXIGENCIAS

Todos los años las empresas operadoras deben presentar a la Dirección General Comarca Senguer San Jorge un informe detallado de los pasivos ambientales existentes en el área. También deben hacerlo en los casos en que los yacimientos comienzan con las tareas de exploración.  “Durante el transcurso de estos años se ha solicitado a las empresas operadoras la actualización de la información, en relación a nuevos hallazgos, como así también la presentación de planes de mitigación de los pasivos existentes, los que son evaluados y en caso de creer correspondientemente autorizados o rechazados y los avances en cuanto a las tareas de remediación correspondientes”, explicaron desde el Ministerio.

De acuerdo a la magnitud del pasivo, se toma intervención activa generando un expediente, solicitando la Caracterización del Sitio y la propuesta de remediación correspondiente; todo monitoreado por la Dirección General. Asimismo el Registro de Pasivos Ambientales conlleva la realización de inspecciones en campo a fin de verificar lo denunciado, inspecciones de rutina donde se constatan nuevos hallazgos e inspecciones para cotejar las tareas tendientes a la remediación de los sitios.

Respecto a la respuesta que reciben de las operadoras ante tales exigencias, desde el área se admitió que “el compromiso de las empresas es cada vez mayor, reflejado en que han aumentado los profesionales dedicados a ambiente y en algunos casos crearon departamentos  individuales para la gestión ambiental.  La política que aplica el Ministerio de Ambiente es fuerte en cuanto a la aplicación del cumplimiento de la legislación vigente y muy estricta en el control en campo. Esta política apunta al cumplimiento de documentaciones solicitadas, cumplimiento en las inscripciones correspondiente según las gestiones que realizan, siendo el incumplimiento motivo de acciones correctivas correspondientes”.

Patagónico.net