Extensiones de tierras degradadas, derrames de hidrocarburos que destruyen el suelo, modificación de la flora y fauna, contaminación de acuíferos, muerte de animales, desertificación, campos atravesados por picadas y cientos de hectáreas de suelo infértil parece la descripción de un documental futurista pero no es más que una foto de lo que ocurre en los campos de la Cuenca del Golfo San Jorge explotados por empresas petroleras para extraer petróleo y gas de las entrañas de la tierra. Sabemos lo que se llevan, pero ¿hay conciencia sobre lo que dejan?

Pasivo ambiental es sinónimo de “deuda”. Una deuda que se tiene por efecto de una determinada degradación en alguno de los componentes del ambiente -suelo, agua, aire, flora y fauna- y que en algún momento se debe erogar. Es sabido que los problemas ambientales se generaron a partir de la industrialización sin reparar demasiado en la incidencia que eso tendría en el medio ambiente.

En la Cuenca del Golfo San Jorge y luego de más de cien años de intensa actividad, se producen disturbios en el ambiente que alteran la estructura y función de los recursos naturales.

Pero esto no es exclusivo de esta región: las violaciones al medio ambiente ocurren en las provincias de las cinco cuencas petroleras del país: Noreste, Cuyana (Mendoza), Neuquina (Neuquén, Río Negro, La Pampa y sur de Mendoza), la del Golfo San Jorge (Chubut y Santa Cruz) y Cuenca Austral (pozos marinos offshore de Santa Cruz y Tierra del Fuego).

Lo cierto es que el mapa del territorio nacional está cambiando por estas violaciones. En algunas provincias -dicen los especialistas-  hasta la fauna se vio alterada y tendría un comportamiento distinto porque la degradación del suelo hizo que ciertas especies de animales ya no pasen de un lado a otro.

POZOS EN CHUBUT

Según datos aportado por el Ministerio de Ambiente y Control de Desarrollo Sustentable de Chubut, en la provincia hay unos 16.000 pozos de los cuales un 38% están en producción (aproximadamente 6.000), un 32% abandonados (4.900) y el resto inactivos (4.600).

Se puede tomar como pasivos los pozos abandonados y los que están inactivos, por lo general estos pasivos generan que se debe tomar un radio de seguridad de 60 metros desde la boca del pozo lo que imposibilita un desarrollo.

En este punto vale hacer una aclaración respecto a los pozos abandonados, se los divide en dos grupos diferenciales: aquellos que fueron abandonados antes del año 1996 -cuando sale la resolución 5/96 SE- la cual regula la técnica de abandono de pozos y que debe ser aplicada de forma obligatoria para cualquier abandono. En este caso, el pozo una vez abandonado no requerirá radio de seguridad.

Los pozos abandonados antes del año 1996 deben tener un radio de seguridad de al menos 60 metros dado que no estaba unificado el criterio de abandono y por lo tanto no se da seguridad de cómo esté abandonado dicho pozo.

También se pueden tomar como pasivos los pozos inactivos dado que estos no poseen abandono por lo cual requieren un radio de seguridad. Asociados a estos pozos se pueden mencionar como pasivos ambientales las siguientes instalaciones que pueden o no estar en cada pozo o que pueden o no estar asociados a los pozos del ejido urbano: piletas antiguas asociadas a cada pozo, se taparon sin ser saneadas (en algunos casos); caminos o picadas de sísmicas, caminos de acceso a pozos; baterías, plantas de tratamientos abandonadas; ductos, la mayoría quedaron enterrados ante el avance del desarrollo urbanístico; antiguos derrames de hidrocarburos; locaciones de pozos con dados de cemento donde se apoyaba el equipo perforador; transformadores antiguos en desuso y canteras donde se extraían los materiales para realizar las locaciones.

A modo comparativo, se calcula que sólo en la Cuenca Neuquina hay 10 mil pozos contaminantes y que a nivel nacional existen 18 mil pozos “satélites”, como se denomina a las perforaciones que cumplen su ciclo, pero que a pesar de seguir filtrando desechos a las napas subterráneas, fueron abandonados por las concesionarias sin ningún tipo de saneamiento.

La Cuenca Neuquina está cortada por 120 mil kilómetros lineales de “picadas” y se estima que en ella hay actualmente 12 mil piletones de 50 x 50 y 3 metros de profundidad destinados a volcar los residuos del petróleo extraído.

CAMPOS DEVASTADOS

En la Cuenca del Golfo San Jorge hay unas 780.000 hectáreas directamente afectadas a la actividad petrolera. Según la Universidad Nacional de la Patagonia son unos 500 los superficiarios involucrados en la asociación, de los cuales unos 100 pertenecen a la provincia de Chubut.

A diferencia de otras normas mineras en el mundo, en nuestro país existe la figura del superficiario de petróleo que son los dueños sólo de la superficie (campos, áreas de siembra o de pastoreo), pero no del subsuelo de donde se extraen los hidrocarburos.

La legislación vigente contempla dos tipos de daños, los denominados perjuicios inherentes a la actividad hidrocarburíferas -que son los provocados por el desarrollo de la actividad en los campos como pueden ser el desmatado de una locación, apertura de caminos, etc.- y los accidentales que se refieren a las contingencias que no están previstas, como los derrames o incendios.

En la Patagonia el suelo fértil es casi inexistente y cualquier intervención que se haga en los suelos, como el paso de una máquina, tarda muchísimo tiempo en recuperarse.

Es por ello, que desde la Asociación Argentina de Propietarios y Superficiarios afectados por la actividad hidrocarburíferas, minera y eléctrica plantean la necesidad de actualizar leyes y de que los estados intervengan en cuanto a la remediación de ese pasivo ambiental.

Es que, en el caso de los campos de la Patagonia la situación es preocupante porque transitan el quinto año de sequía y su deterioro es elocuente, especialmente en la meseta central donde es evidente -según algunos productores- el retroceso de productividad y potencial de pasturas.

COSTOS

Peritos agrónomos designados por la justicia en una causa iniciada por un particular contra la empresa Medanito SA en 2007, evaluaron que reparar cada metro cuadrado de tierra desertificada cuesta 55 pesos más IVA; objetivo que se logra luego de dos años. En el caso de las locaciones, el proceso dura dos años y medio y el costo es de 92 pesos más IVA por metro cuadrado. Recuperar cada metro cúbico de tierra empetrolada cuesta alrededor de 100 dólares.

El Ministerio de Ambiente de la provincia no desconoce la situación por la que atraviesan productores y campos de la Patagonia. Por ello, en el caso de algún incidente ambiental esta dependencia solicita la caracterización del lugar afectado (suelo, flora, agua, entre otros) a fin de determinar un plan de saneamiento en el cual se debe incluir el tiempo que demandará el mismo.

Es que “en la industria petrolera los costos y tiempo de recuperación de un suelo son muy variable y principalmente dependen de varios factores como son la magnitud de un derrame, el área afectada, la geografía del lugar, terceros afectados, etc.”.

SITUACION DE COMODORO

Se estima que Comodoro Rivadavia es una de las ciudades de mayor pasivo ambiental del país. Según los últimos datos dados a conocer, tiene un total de 2.444 pozos petroleros abandonados, de los cuales unos 1.425 pertenecen a YPF.

Mediante la resolución N° 11/ 2004 de la Secretaría de Hidrocarburos y Minería se creó el Registro de Pasivos Ambientales generados por la actividad petrolera de exploración, explotación y actividades relacionadas. Registro de pozos activos, inactivos y abandonados producto de la actividad petrolera. A partir de esta resolución, las empresas operadoras deben presentar un informe detallado de los pasivos ambientales existentes en el área conteniendo la individualización de la zona a operar. Dicha información deberá ser actualizada antes del 30 de abril de cada año y presentada ante el Ministerio de Ambiente y Control de Desarrollo Sustentable.

ACUIFEROS

Actualmente el Ministerio de Ambiente de la provincia se encuentra abocado al análisis de los estudios de vulnerabilidad de acuíferos someros (acuíferos freáticos), los diagnósticos ambientales de los proyectos de recuperación secundaria e instalaciones que fueron presentados por las operadoras. Así lo estipula el marco del Decreto Provincial N° 1.567/09 instruye al Ministerio de Ambiente y CDS a confeccionar, operar y mantener de manera conjunta y coordinada con otras entidades públicas un Registro Hidrogeológico Provincial. A partir de este análisis se podrá identificar la existencia de potenciales riesgos de contaminación de los acuíferos de interés.

“Se están haciendo inspecciones en campo a fin de corroborar los datos aportados por medio de pruebas de integridad y hermeticidad de instalaciones de fondo (pozos inyectores), pruebas con trazadores a fin de verificar el estado de los pakers, controles y muestreo de freatímetros a fin evaluar las condiciones de los acuíferos y detectar por medios analíticos la presencia de contaminantes”, informó la dependencia.

Desde el Ministerio se aseguró que en el caso de constatar situaciones ambientales en las cuales se afecte el recurso hídrico subterráneo se generaran los expedientes correspondientes y el seguimiento en campo a fin de corroborar las tareas tendientes a la caracterización inicial del sitio afectado para posteriormente monitorear los saneamientos propuestos.

Patagónico.net