El Gasoducto del NEA exige, al margen de la unidad política de las cinco provincias que serán futuras beneficiarias, una decidida acción conjunta de las sociedades para lograr avances definitivos hacia el inicio de las obras

Lo cierto es que hasta ahora, con nueva traza, todavía está en duda el financiamiento a través de un fondo específico incluido en el Presupuesto Nacional 2012 y, en consecuencia, no fue licitado ninguno de los tramos previstos. “Este es un gasoducto que nos debe la Nación porque ese proyecto entró junto con el del NEUBA II, que une Neuquén con Buenos Aires”, repasó Luis Acosta Mur, coordinador del Foro Multisectorial de Corrientes Gas para Todos.

“El centralismo siempre nos margina por la inacción, incapacidad y desidia de muchos legisladores nacionales y de algunos gobernadores porque no hacemos sentir los reclamos”, enfatizó el abogado. Así, subrayó que durante 50 años, por rentas generales, 23 provincias financiaron el acceso de 14 jurisdicciones al gas natural, de modo que hoy cuentan con más de 14 mil kilómetros de redes troncales y 220 mil kilómetros de redes domiciliarias.

El servicio resulta de vital importancia para el desarrollo industrial y para una mejor calidad de vida de la población, con costos notoriamente inferiores a los que tiene hoy el gas que consumen las provincias del Norte. En ese contexto, las inequidades saltan a la vista, ya que las regiones del país más desarrolladas (y con mayores ingresos per cápita) son las que cuentan con gas natural y, en consecuencia, menores costos en el servicio e incluso para el transporte.

En un profundo análisis realizado ayer en los estudios de Radio Universidad, el abogado correntino e histórico impulsor del GNEA recordó que la obra que unió Neuquén con Buenos Aires se terminó a costa de postergar el gasoducto programado para el NEA, cuando el gobierno de Raúl Alfonsín atravesaba épocas duras y con costos que se disparaban por la inflación.

“El valor de nuestro gasoducto fue comido por el NEUBA, que sí se terminó y que hoy sigue reportando a la ciudad de Buenos Aires”, resaltó Acosta Mur.

El aporte de todos para el Sur
A la vez, Acosta Mur recordó que la población aportó durante años (y lo sigue haciendo) para un fondo de sustento a la energía para el sur del país, en virtud de las condiciones climáticas de ese lugar.

De esta manera se refirió a la ley 24.076 de regulación del transporte y distribución de gas natural que, en su artículo 92, crea el Fondo Nacional del Gas Natural constituido con un recargo de dos pesos con cincuenta centavos por mil metros cúbicos ($ 2,50/1000 metros cúbicos) de gas natural sobre las tarifas que paguen todos los usuarios del país.

Ese artículo disponía que el 80% sería destinado a crear un fondo subsidiario para compensar las tarifas a usuarios domésticos y comerciales finales para las provincias del sur, y el restante 20% para la realización de obras y proyectos de inversión o programas de investigación en el Nordeste argentino (Misiones, Chaco, Corrientes y Formosa).

Mientras recordó que ese artículo fue obra de legisladores chaqueños, Acosta Mur lamentó que, a principios de la década del ’90, “la triada nefasta de Menem, Cavallo y Bastos hizo que se vetara y perdimos una oportunidad histórica”.

La decisión de Kirchner y un nuevo olvido
En la secuencia histórica, la obra permaneció olvidada hasta 2003, cuando tras asumir la presidencia Néstor Kirchner el GNEA fue anunciado como la primera gran inversión de la gestión. En aquel entonces, el presidente apareció acompañado por Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, principal fabricante de los conductos. Sin embargo, surgió entonces la cuestión sobre la provisión del gas natural desde Bolivia.

Los años pasaron, se firmaron documentos de intención que reunieron a provincias, gobernadores y a las autoridades bolivianas pero lo cierto es que al momento sólo fue concretado el enlace Juana Azurduy, que conecta Campo Margarita, en el departamento sureño de Tarija, hasta Madrejones, en territorio boliviano; y desde Refinor hasta Campo Durán, Salta, en Argentina.

La nueva traza
En medio de interminables vaivenes, el decreto 1.136 del 9 de agosto de 2010 estableció la adecuación y ampliación de la traza provisoria del GNEA. “El Chaco fue perjudicado con la traza definitiva porque la anterior, por Ibarreta (Formosa), atravesaba el Chaco productivo y transitaba por el medio de la zona pobre de Santa Fe”, destacó Acosta Mur. Asimismo, consideró que el gasoducto de Paso de Los Libres resuelve los problemas en la costa del Uruguay y de Misiones.

El nuevo diseño fue avalado por los gobernadores de las provincias de Salta, Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones y Santa Fe, y por el ministro de Planificación Federal. Ellos prestaron conformidad, comprometiéndose a llevar a cabo todas las acciones que sean necesarias para la efectiva implementación, construcción y puesta en marcha del gasoducto.

En ese contexto, Energía Argentina Sociedad Anónima (Enarsa) presentó la propuesta de rediseño del GNEA, que contempla la adecuación y ampliación de su traza provisoria, “en un sentido más abarcativo y federal” -según los considerandos del decreto- a fin de optimizar la obra, propiciando la incorporación del Este de Salta y de las provincias del Nordeste argentino: Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones y Santa Fe.

De esta manera, según el proyecto en cuya formulación todavía trabaja la Nación, el GNEA nace en Campo Durán (Salta) y llega hasta Formosa, en paralelo a la ruta nacional 81. Desde la vecina provincia, transita un paralelo a la ruta 11 y bajará hacia el Chaco. Diferente era la traza anterior (modificada por esta) que disponía la bajada por Ibarreta y hacia Presidencia Roque Sáenz Peña, en el corazón mismo del Chaco.

“En números son más de 350 kilómetros extra que se deben hacer, por eso es una pena que se haya definido esta traza”, subrayó Acosta Mur, al tiempo que aseguró que el paso por Formosa del ducto no se justifica dado el bajo consumo que tendrá esa provincia en virtud de la relación costo-beneficio.

Diario Norte