El Gobierno estima que por un aumento del consumo en 2012 habrá que comprar un 61% más de gasoil y un 13% de nafta

El gobierno prevé que en 2012 aumentará en forma significativa la importación de combustibles para cubrir el 61 por ciento del consumo doméstico de gasoil y casi el 13 por ciento de la demanda total de naftas.

Así lo prevé la administración kirchnerista según el proyecto de Presupuesto 2011 que el ministro de Economía, Amado Boudou, giró al Congreso la semana pasada para su tratamiento y posterior aprobación.

En el proyecto de Presupuesto 2012 que ingresó al Congreso, el Gobierno solicitó una exención impositiva para poder importar hasta 8,4 millones de metros cúbicos de gasoil.

Ese volumen representa un 60 por ciento más de lo que se prevé traer durante este año del exterior para poder atender la mayor demanda de las centrales térmicas, las industrias, el campo y los automóviles particulares.

Hipótesis de consumo
En tanto, por el lado de las naftas, las proyecciones de técnicos de Planificación indican que en 2012 será necesario importar hasta 800.000 metros cúbicos.

Si se confirma esa hipótesis, el Gobierno estaría obligado a pedir, por primera vez en varios años, una exención fiscal para facilitar el suministro externo de naftas con el fin de morigerar los picos de consumo de los períodos de vacaciones.

En ambos casos, las mayores previsiones de importación ponen en evidencia la pérdida del autoabastecimiento en los combustibles líquidos que se produjo ante un crecimiento de la actividad económica y el consumo que no fue acompañado por nuevas inversiones destinadas a ampliar la explotación petrolera y la capacidad de producción de las refinerías.

Las estadísticas muestran que, entre 2003 y 2010, el consumo de naftas creció un 82 por ciento, al ir de 3,4 millones de metros cúbicos a 6,2 millones de metros cúbicos anuales.

Por el lado del gasoil, el salto de la demanda interna fue de casi el 30 por ciento, pasando de 10,6 millones de metros cúbicos a 13,7 millones de metros cúbicos anuales.

En ese período, la capacidad del sector refinador se mantuvo sin cambios, con caídas del 18 por ciento en la producción de crudo y del 8 por ciento en el caso del gas natural.

La Mañana Neuquén