Son Desire Petroleum y Rockhopper Exploration; afirman que el acuerdo de colaboración demuestra “un gran interés” de las compañías en la zona

Las petroleras británicas Desire Petroleum y Rockhopper Exploration, dos de las tres autorizadas por el Reino Unido para operar en las Islas Malvinas, anunciaron hoy en Londres un acuerdo para realizar trabajos conjuntos para explorar reservas de crudo en el archipiélago austral.

El diario londinense The Guardian reportó esta mañana el anuncio, por el cual Rockhopper pasará a tener una participación de 60 por ciento, en lugar del 7,5 por ciento actual, en una licencia que opera Desire, a cambio de hacerse cargo de los costos de explorar la zona.

El acuerdo se conoce un día después de que Rockhopper difundiera una estimación al alza de las reservas de petróleo en el yacimiento Sea Lion, en la cuenca norte del archipiélago.

El director ejecutivo de Rockhopper, Sam Moody, declaró que ese yacimiento puede extenderse hasta zonas que controla Desire: “Estamos muy satisfechos por el acuerdo que nos permitirá valuar lo que entendemos es la extensión completa del yacimiento Sea Lion y convertirnos en los operadores de esa parte de la licencia”.

Por su parte, Stephen Phipps, presidente de Desire, expresó que “el acuerdo permitirá explorar otro pozo en nuestra superficie sin costo adicional. Bajo los términos acordados, la empresa conserva un gran interés en el área”.

En tanto, medios isleños reportaron que Rockhopper podrá utilizar la plataforma Ocean Guardian, de Desire, para realizar nuevas perforaciones.

El bloque Sea Lion contiene un promedio de 1.297 millones de barriles de petróleo crudo, informó ayer Rockhopper, para un incremento de 20 por ciento respecto a los 1.000 millones de la estimación difundida en agosto.

Desde el inicio de los trabajos de exploración de hidrocarburos al norte de las Islas por parte de la compañía, a comienzos de 2010, el Gobierno ha expresado su malestar, al considerar que se trata de “un intento de apoderarse ilegalmente de recursos naturales no renovables” que pertenecen al país.

Además de Rockhopper y Desire, en la zona opera Falkland Oil y Gas, las tres con una autorización de Londres que el gobierno argentino rechaza por considerar que se trata de la exploración de recursos ubicados en una zona bajo disputa, en contradicción con la recomendación de las Naciones Unidas para que ambos países se abstengan de realizar “actos unilaterales”.

Desde el inicio de los trabajos, la Casa Rosada estableció mecanismos para tratar de resguardar esos recursos.

En febrero del año pasado, la presidenta Cristina Fernández firmó un decreto por el cual “todo buque o artefacto naval” que quiera transitar “entre puertos del territorio continental argentino y puertos del archipiélago” o “atravesar aguas argentinas” rumbo a Malvinas “deberán solicitar una autorización previa” del Palacio San Martín.

Además, en abril pasado se promulgó la ley 26.659 que sanciona a las empresas que exploren la plataforma continental argentina, norma que también se vincula a los trabajos de compañías que buscan hidrocarburos en zonas que el país considera propias y el Reino Unido reivindica como suyas.

La Argentina y Gran Bretaña fueron a la guerra en 1982 por la soberanía de las Malvinas, territorio ocupado por el Reino Unido desde 1833.

El conflicto bélico se extendió entre el 2 de abril y el 14 de junio y culminó con la muerte de 649 soldados argentinos, 255 militares británicos y tres isleños.

La Nación