¿Tienen futuro los campos maduros? ¿Por cuánto tiempo más podrán seguir siendo explotados? Cada día de trabajo significa una jornada menos de extracción y ganancias en el mercado de los recursos no renovables

Pero el panorama no surge tan desesperante en palabras del ingeniero Javier Gutiérrez Arauz, chief operating officer de Pan American Energy, quien se encargó de remarcar: “las oportunidades están en nuestro propio patio”.

A priori los datos de la realidad, enfocando hacia el futuro, pueden ser alarmantes. “La demanda de energía crecerá 1% por año y la producción de los pozos maduros bajará un 4% anual”, explicó Gutiérrez Arauz, quien agregó: “Se pueden perder 3 millones de barriles día por año. Para el 2030 se estarían perdiendo 60 millones de barriles”.

El directivo de PAE señaló también que se trata de “números astronómicamente altos. Nadie sabe quién y cómo se cerrará la brecha. Pero estoy seguro de que habrá muchas oportunidades”. En materia de pozos maduros, la clave estaría en el éxito de las técnicas de recuperación, las cuales le permitirían al yacimiento extremar su eficiencia pese a los años de explotación.

“América Latina tiene 1.700 pozos en explotación. El 45% son pozos con más de 30 años”, señaló Gutiérrez Arauz, y agregó: “En los últimos 5 años se perforaron 145 nuevos pozos, pero estos sólo aportan el 4% de la energía demandada”.

Agotamiento no es una palabra que surja de la boca de los profesionales en un siglo XXI marcado por el desarrollo tecnológico. Todavía queda mucho por hacer. “La recuperación eventual de los 1.700 pozos en América Latina tendría un rendimiento del 22%. Habría que llevarlo al menos hasta el 27% para generar 30 millones de barriles”. En otras regiones del mundo se ha logrado que la eficiencia en la recuperación llegue al 30%, inversión y tecnología mediante.

El mapa del petróleo sudamericano tiene tres líderes claros: Colombia, Venezuela y Argentina concentran el 80% de las reservas. Tras dar algunos ejemplos en esos países, el profesional citó el caso de Cerro Dragón, un yacimiento con más de 50 capas productivas, que se opera  desde 1957, generando 50.000 barriles por día.

Los avances de la ciencia aplicados al sector le permitieron a las empresas profundizar la exploración y elevar los rindes de la explotación petrolera y gasífera. “Con el cambio de paradigma se logró una mejora del 45% en la producción, utilizando la modernización tecnológica y técnicas como la sísmica 3 D. La recuperación secundaria fue del 50% de la producción de crudo. Fue un éxito contundente de nuestra empresa”.

Entre los obstáculos que enfrenta el sector en la Argentina, Gutiérrez Arauz resaltó la problemática de la infraestructura local, el movimiento del personal y las maquinarias, y todos los temas vinculados a la logística. Y resaltó que “el sector demanda una mejor atmósfera de inversión y un horizonte claro. Mayor seguridad jurídica”.

Acerca de la explotación off shore en el Golfo San Jorge consideró que “vemos lindas oportunidades en áreas convencionales”. Y finalizó su exposición aclarando que si bien es difícil predecir el futuro, “tal vez duplicar el gas sería un nirvana. El recurso está, hay que encontrar la manera eficiente y rentable para extraerlo”.

Patagónico.net