Por segunda vez YPF anuncia el hallazgo de shale oil y ahora expone cifras que califica de históricas, a diferencia de otras petroleras que también exploran pero son cautas en previsiones. ¿Qué podría explicar los audaces anuncios en una empresa que no ha hecho grandes inversiones y se caracteriza por un reparto extraordinario de beneficios?

Aleardo F. Laría | Río Negro

Cuando empezó a fluir el líquido, la presidenta Cristina Fernández hizo una referencia al color: “Yo pensé que era del mismo color del petróleo, oscuro, pero me sorprendieron”. Sebastián Eskenazi, el CEO de YPF, no pudo reprimir una sonrisa. El shale oil que fluía por el ducto era la sopa arcillosa que mezclada con agua se extrae del fondo rocoso del pozo. Es un líquido amarillento, que debe ser sometido a un complejo proceso de industrialización antes de pasar a usarse como sucedáneo del petróleo. Es como si llamáramos “cemento” a las calizas y las arcillas que se extraen de las minas y luego, calcinadas y mezcladas con silicatos, se utilizan para fabricar cemento.

La escena que se relata tuvo lugar el 10 de mayo de 2011, en una videoconferencia presidencial en la que YPF “oficializó” el “descubrimiento” –por segunda vez– de un nuevo yacimiento de petróleo en Loma de La Lata, provincia del Neuquén. El primer anuncio se había realizado ya en diciembre de 2010. Según se dijo en la videoconferencia de mayo, el “descubrimiento” consistía en una reserva equivalente a 150 millones de barriles de shale oil en la formación Vaca Muerta en un área de 330 km2. “Hemos explorado sólo 25 km2 de toda el área. En totalidad podrían llegar a ser 1.500 millones de barriles de petróleo, lo que sería un megadescubrimiento a nivel regional. Esto habla a las claras de una nueva tecnología que hará repensar los negocios”, dijo a Fortuna Web Julio De Vido, ministro de Planificación Federal, que calzando un casco blanco, participó de la inauguración del lanzamiento.

Hace pocos días, exactamente el 7 de noviembre de 2011, YPF volvió a anunciar –por tercera vez– el descubrimiento de “recursos no convencionales de petróleo” en Loma de la Lata jugando con una cierta confusión al denominar “Vaca Muerta” al yacimiento tradicional. En el comunicado dirigido a la Comisión del Mercado de Valores manifiesta que dentro del “programa de desarrollo exploratorio y productivo 2010/2014, de avance de actividad sobre recursos de petróleo no convencionales procedente de arcillas (shale oil) en la cuenca neuquina… se ha completado la primera etapa de desarrollo con 15 pozos verticales en la zona Loma la Lata Norte”.

De la modestia a la opulencia

La producción inicial de estos pozos era bastante modesta –entre 200 y 600 barriles de petróleo equivalentes por día (bpe/d)– pero la compañía aseguraba que “dichos resultados, sumados a los estudios sísmicos y geológicos complementarios, nos permiten delinear en el área LLL (Loma de la Lata) Norte una superficie de 428 km2 con un estimado de recursos técnicamente recuperables de 927 millones de barriles equivalentes de petróleo”. Finalmente se cuidaban de aclarar que “los mencionados recursos no constituyen a la fecha reservas probadas y serán reconocidos bajo dicho concepto cuando cumplan con los criterios formales exigidos por la Comisión Nacional de Valores y la Securities and Exchange Commission”.

En cambio en España, el anuncio oficial de Repsol-YPF –la compañía controlante de YPF– fue más espectacular al punto que consiguió elevar un 6% las acciones de Repsol-YPF en la bolsa madrileña. Según la información aparecida en el boletín oficial distribuido por la empresa, “al Sur de Argentina, en uno de los reservorios de hidrocarburos más grandes y con mayor calidad del mundo, Repsol-YPF realiza el mayor descubrimiento de petróleo de su historia”. Se añadía que la compañía confirmaba la existencia de elevados volúmenes de hidrocarburos no convencionales en el área de Loma de la Lata donde Repsol-YPF posee 12.000 km2 y en donde los resultados de exploración arrojaban unos recursos recuperables de 927 millones de barriles equivalentes de petróleo, de los cuales 741 millones corresponde a petróleo y el resto a gas. El comunicado añadía: “Estos recursos transformarían el potencial energético de Argentina y el Cono Sur con una de las acumulaciones de recursos no convencionales más importantes del mundo”.

La producción de YPF en el 2010 alcanzó los 107 millones de barriles de petróleo y los 491 miles de millones de metros cúbicos de gas natural. Según el balance al 31 de diciembre de 2010 las reservas comprobadas, incluyendo las no desarrolladas equivalen a un total de 531 millones de barriles de petróleo y a 2.533 miles de millones de pies cúbicos de gas natural. Es decir que manteniendo la actual producción de gas y petróleo las reservas con que cuenta la firma alcanzaría solamente para 5 años. Para medir comparativamente el alcance que tiene el anuncio hay que tener en cuenta que Argentina consume unos 450 millones de barriles equivalentes de petróleo por año, de modo que el “espectacular descubrimiento” en realidad equivale sólo a dos años de reservas adicionales en Argentina. “Esto es un anuncio importante pero no es deslumbrante”, ha señalado a la Agencia Efe el consultor Eduardo Fernández, experto en hidrocarburos.

Posibles razones de anuncios tan sonoros

Los precipitados y espectaculares anuncios de Repsol-YPF sobre el descubrimiento de “recursos no convencionales de petróleo” podrían responder a varios motivos.

El primero parece vinculado con el deseo de que los conflictos internos de la compañía –como consecuencia de los acuerdos de accionistas entre Sacyr y Pemex, que juntas controlan el 29,50%– dejen de ocupar los titulares de los diarios. La sospecha es que los repetidos anuncios de “nuevos” descubrimientos han sido lanzados en España con el indisimulado propósito de lanzar una cortina de humo sobre los problemas internos que últimamente agobian a los directivos de la compañía.

En Argentina la explicación parece ser otra y se vincula con la acusación de incremento desproporcionado de los pasivos sobre el total de activos, como consecuencia del conocido proceso de “argentinización” de YPF. Esta operación le permitió a la familia Eskenazi –por su acreditada experiencia en “mercados regulados”– hacerse con el 15 % de YPF gracias a un crédito suministrado por la propia Repsol. Para que la familia Eskenazi pudiera hacer frente a sus compromisos, en la última liquidación de dividendos se ha efectuado un reparto de 16,84 pesos por acción, cuando habitualmente se repartían 5/6 pesos. Esto equivale a una distribución (pay-out) del 144 % de los beneficios, algo insólito si se tiene en cuenta que, según Alieto Guadagni, ninguna compañía petrolera del mundo se comporta de ese modo. Así, Petrobras distribuyó el 30% de sus ganancias, Exxon el 25%, British Petroleum el 44%, y Total el 40%, para reinvertir la diferencia en exploración.

El problema es que como consecuencia de ese reparto extraordinario de beneficios, la compañía ha dejado de hacer las inversiones necesarias para mantener el nivel de reservas y conservar los niveles de producción petrolera y gasífera necesarios para abastecer el mercado interno. Al ser Argentina un país que tiene una elevada dependencia del gas, el gobierno está pagando sumas cada vez más elevadas para esas importaciones. Mientras que en el 2006 el sector energético dejó un excedente de 6.100 millones de dólares, según los datos aportados por Alieto Guadagni, este año habremos pagado 3.000 millones de dólares por los combustibles que importamos, en el 2012 pagaremos u$s 7.500 millones y en el 2013 unos u$s 12.000 millones.

Todo este preocupante panorama es debido a que la exploración actual es muy baja. Mientras que en los años ochenta se perforaban alrededor de 100 pozos exploratorios por año, en 2010 sólo se perforaron 26. A ello se debe añadir que debido al “capitalismo de amigos”, en el Golfo de San Jorge se otorgaron concesiones petroleras a empresas que no tenían ni experiencia ni capacidad financiera, de manera que no se están respetando los compromisos contractuales de las concesiones que obligan a invertir en exploración.

Es probable que YPF buscara contrarrestar la notoria desinversión en exploración, compensándola con la noticia de “nuevos descubrimientos de recursos no convencionales de petróleo”. Se trata de un modo un tanto pueril de ocultar la cruda realidad de las estadísticas. Si hiciera falta algún otro argumento, se puede acudir a los únicos datos confiables que son los que la empresa suministra a la SEC (Securities and Exchange Commission) de los Estados Unidos. En el balance de 2010, en el capítulo de “extensiones y descubrimientos” da cuenta de que los pozos perforados en áreas de reservas no probadas agregaron sólo aproximadamente 32 millones de barriles (MMBBL) de reservas probadas (50 billones de pies cúbicos de gas natural y 23 millones de barriles de petróleo). En el campo de Loma de la Lata señala “la perforación de 9 nuevos pozos en una zona de reservas no probadas y trabajo adicional en un pozo existente, que contribuyó con aproximadamente 18 BCF (pies cúbicos) de reservas probadas de gas natural”.

Existe otra circunstancia que explicaría esta compulsiva inclinación de YPF por proclamar nuevos hallazgos. Está vinculada con el programa presidencial Petróleo Plus regulado en la Resolución 1312/08 de la secretaría de Energía. El programa tiene por objeto “incentivar la producción y la incorporación de reservas de petróleo y la producción de combustibles para lograr la plena satisfacción de las necesidades energéticas del aparato productivo nacional”. A tal efecto, la secretaría de Energía está autorizada a entregar “certificados de crédito fiscal” que podrán ser utilizados por las compañías para cancelar los derechos de exportación establecidos por otras resoluciones. Lo llamativo es que los avances en la exploración se determinan según declaraciones juradas entregadas por las propias empresas.

Según información obtenida por el abogado Carlos Negri consultando simplemente el balance de YPF de 2010 depositado en la Bolsa de Comercio (pág. 234), la empresa ha recibido en concepto de “créditos de impuestos, reembolsos por exportaciones e incentivos a la producción” la cantidad de 508 millones de pesos en 2008; 1.104 millones en 2009 y 2.341 millones en 2010. Es decir que, probablemente, los sonoros hallazgos de shale oil, tigth gas y shale gas, le habrían permitido a la compañía obtener unos ingresos fiscales del orden de los 1.127 millones de dólares que ha dejado de recaudar el Estado argentino por devolución de derechos de retenciones a las exportaciones.

De confirmarse estas sospechas, quedaría develado el principal misterio que envuelve a los yacimientos de “recursos no convencionales de petróleo” de Loma de la Lata, descubiertos y vueltos a descubrir a lo largo de estos años por Repsol-YPF. Una proeza que se explica como consecuencia de la facilidad para obtener incentivos fiscales en Argentina.

En relación con las consecuencias medioambientales en el área de Loma de la Lata habrá que estar a los resultados de los preceptivos estudios de impacto ambiental. Sólo conviene recordar que de acuerdo al artículo 41 de la Constitución Argentina, todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano. Para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras, las empresas vienen obligadas a preservarlo.

Río Negro