Charla en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), donde se presentó el décimo número de la revista Voces del Fénix, que edita el Grupo Fénix

Javier Lewkowics

“El fuerte crecimiento de la industria y el consumo desde la salida de la convertibilidad choca con el esquema energético vigente. Por eso la recuperación de una petrolera estatal verticalmente integrada es una de las deudas del proyecto de país inaugurado en 2003”, señaló el investigador del Conicet Ignacio Sabbatella, autor de A 20 años de la privatización de YPF. Balance y perspectivas, junto a Esteban Serrani. En tanto, el economista Mariano Barrera subrayó la necesidad de diversificar la matriz energética, concentrada en hidrocarburos. Las novedades en materia de recursos no convencionales fueron analizadas por la ingeniera Mariana Matraga. Los especialistas dieron una charla en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), donde se presentó el décimo número de la revista Voces del Fénix, que edita el Grupo Fénix.

Sabbatella señaló que a fines de los ’80 YPF tenía una participación central en el sector petrolero. Explicaba un 62 por ciento de la extracción y un 70 por ciento de la refinación. El 96 por ciento de los pozos exploratorios le pertenecían y además había descubierto el 90 por ciento de las reservas probadas. YPF también era propietaria del 67 por ciento de las estaciones de servicio en las provincias más postergadas.

“Ineficiencia, endeudamiento, necesidad de austeridad fiscal en el marco del plan de convertibilidad, impulsar la competencia entre petroleras.” Esos argumentos fueron utilizados por el gobierno de Menem, los medios y los grupos económicos dominantes para desmontar la petrolera estatal. El 24 de septiembre de 1992 se privatizó YPF a partir de la venta de yacimientos, refinerías, barcos, aeronaves y oleoductos, mientras que se redujo en un 89 por ciento la plantilla laboral en apenas seis años.

“La extracción de hidrocarburos se aceleró a partir de una sobreexplotación de las reservas, que habían sido descubiertas, en su mayoría, por inversiones realizadas por YPF mientras era estatal. El alza de la extracción, la explosión de las exportaciones de bajo valor agregado, el estancamiento de la refinación y la estabilidad de la demanda interna fue la lógica de la convertibilidad”, explicó Sabbatella. En la posconvertibilidad “se introdujeron algunos parches, como retenciones móviles, tibias restricciones a las importaciones, acuerdos de precios y la conformación de Enarsa. Ante ello, las empresas disminuyeron el ritmo de extracción complicando el abastecimiento interno”, agregó. Mariano Barrera graficó que “en 1989, por cada seis pozos de explotación había uno de exploración, mientras que en 2008 esa relación subió a 23”.

Recientemente Repsol-YPF anunció el descubrimiento de enormes yacimientos de petróleo y gas no convencional, que brindarían un horizonte prometedor al cuadro de reservas de hidrocarburos. Mariana Matraga, especialista en el tema, aseguró que para poder disponer del gas se tardaría, por lo menos, entre cinco y diez años, y alertó sobre el enorme costo de extracción que está involucrado. “Es una tecnología de altísimo nivel, que consume enormes cantidades de agua y sobre la que hay controversias por su impacto ambiental. Sin embargo, existe mucho equipamiento local que se podría utilizar y los riesgos de contaminación del suelo se pueden controlar con una eficaz regulación”, recomendó Matraga.

Página/12