Es el 20° desarrollo mundial por forestación de acuerdo a los lineamientos del Protocolo de Kyoto. Es una iniciativa privada y está ubicada en Ituazaingó, Corrientes, en un predio de 3.400 hectáreas

María Laura Balonga | Clarín.com

Argentina ya tiene un lugar entre los primeros 20 desarrollos mundiales de captura de dióxido de carbono por forestación. Esta iniciativa se encuentra en Ituzaingó, al noreste de Corrientes, y es la primera que se implementa en el país bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio del convenio marco sobre Cambio Climático de la ONU.

Se trata de un predio de 3.400 hectáreas, bautizado como proyecto Santo Domingo, cuyos beneficios son la eliminación del dióxido de carbono de la atmósfera de acuerdo a los lineamientos del Protocolo de Kyoto y la generación de productos forestales sustentables: madera.

Desde 2007, en Santo Domingo se desarrolla este proyecto privado de forestación con especies nativas y exóticas, más áreas que, por sus características ecológicas, se destinan a reserva y protección. Dos años después de su nacimiento, ya habían sido plantados más de tres millones de árboles en algo así como al 70% del área total.

La intención de plantar especies exóticas -como pinos, de un valor comercial no muy elevado pero sí de gran crecimiento- junto a las nativas de la zona radica en que aún hay lugares no aptos para el crecimiento de las variedades originarias y, entonces, es necesaria una suerte de ayuda en la generación inicial del bosque.

Sin embargo, con el tiempo, planean extender a un 75% la plantación de nativas, como el lapacho negro, rosado y amarillo y el cedro misionero, entre otras. Mientras que las proyecciones para los próximos 10 años hablan de una plantación que alcance la madurez necesaria para iniciar su aprovechamiento comercial, encontrando su más alto valor en la madera generada por las especies autóctonas.

En este proyecto, desarrollado por la compañía farmaceútica Novartis (en sociedad con la empresa forestal suizo-alemana GMF Latinoamérica) y con una inversión total estimada de alrededor 13,7 millones de dólares para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, se prevé capturar 100 mil toneladas de dióxido de carbono durante período 2007-2012, y se estima que para el 2040 la suma crecerá las 2 y 3 millones de toneladas.

Para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo, el protocolo de Kyoto (compromiso para bajar un 5% en 2012 por debajo de los niveles de 1990) prevé un mecanismo que permite a los países industrializados invertir en proyectos de desarrollo sostenibles de países en desarrollo, como en este caso hizo Novartis en la Argentina.

Así, se generan créditos comerciables de derechos de emisión para quienes implementen estos proyectos. Estos créditos se llaman bonos de carbono o bonos verdes y premian el uso industrial de tecnologías limpias que ayuden a frenar el proceso de calentamiento global del planeta.

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