En 2011, se exportaron US$1.750 millones en biodiésel. El bioetanol crece, pero más lento. Hay varios interesados en sumarse al negocio

Por Damián Kantor | iEco

Los biocombustibles se aprestan a cerrar otro gran año. Y las perspectivas para el próximo son inmejorables. Esta joven industria ya cuenta con 26 plantas instaladas y funcionando de biodiésel (sustituto renovable del gasoil) y otras 9 de bioetanol (reemplazo de las naftas), pero ya hay varios proyectos en marcha para aumentar el parque instalado, con el objetivo de satisfacer la demanda interior y exterior.

El panorama optimista quedó reflejado en un reciente estudio de la consultora IES. Las exportaciones argentinas de biodiésel en los primeros 10 meses de 2011 alcanzaron los US$1.749 millones, lo que representa un aumento del 78,7% medido en valores y un 24,9% en cantidades. La Argentina, así, confirma su condición de ser el primer exportador de biodiésel del mundo. Eso no es todo. De enero a octubre ya se alcanzó el récord de 2 millones de toneladas producidas, un 35,5% más que en 2010.

“La capacidad instalada se expandió este año en 500.000 toneladas y para 2012 se sumará otro millón”, dijo a iEco Fernando Peláez, titular de la Carbio (Cámara Argentina de Biocombustibles) y ejecutivo de Unitec Bio, del grupo Eurnekian.

El potencial y las proyecciones alentadoras del negocio, explica Alejandro Ovando, de la consultora IES, se debe a “una combinación de factores a nivel mundial y local”. Por un lado, el alto nivel del precio del petróleo atrajo la atención a los carburantes de origen vegetal. Y por otro, el gobierno argentino (ante la necesidad de frenar las importaciones de energía) elevó el corte obligatorio del gasoil con un 7% de biodiésel, y de las naftas, con un 5% de etanol.

Sin embargo, la producción de bioetanol (cuyo insumo básico es el azúcar) aún es insuficiente para abastecer la demanda local. En el mercado calculan que apenas se araña el 2%. “Si bien la Argentina produce los dos biocombustibles, nuestro país se destaca por ser el cuarto productor mundial y primer exportador de biodiésel, que se elabora a partir del aceite de soja. El bioetanol, en cambio, se utiliza la caña de azúcar como materia prima, aunque se encuentran en marcha proyectos para fabricarlo también a partir del maíz”, explicó el consultor Ovando.

El mercado del biodiésel camina sobre una ruta segura: toda la producción tiene una demanda garantizada, al menos en el corto y mediano plazo. Para los productores de granos, además, hay mayor rentabilidad por sus exportaciones: mientras la tonelada de soja supera por poco los US$400, la tonelada de biodiésel cotiza a US$1.000.

El informe de IES destaca que el destino de las exportaciones dio un vuelco importante a partir de 2006, teniendo a los Estados Unidos como principal comprador. “En los primeros 10 meses de 2011, el 88,1% de las ventas externas estuvo concentrado en países de la Unión Europea”, indica. Al tope del ranking aparece España, con el 52,6%, e Italia, con el 21,2%. En tercer lugar se coló un país latinoamericano: Perú (11,7%), seguido por Holanda (11%) y Bélgica (3,2%).

El Gobierno viene impulsando la mayor utilización de esta clase de biocarburantes con el objetivo de sustituir importaciones. En este sentido, el mes pasado el ministro de Planificación, Julio De Vido, dio señales claras al respecto. “Fue bastante tajante cuando dijo que aspira a elevar el corte del gasoil con biodiésel al 10% antes de fin de año”, comentó Fernando Peláez, uno de los que asistió a la reunión.

Aunque no es nuevo, la mayor incidencia del biodiésel en el gasoil genera algunas resistencias en las automotrices por cuestiones técnicas. El temor, o la duda, si habrá que realizar adaptaciones en algunos modelos de vehículos para evitar desperfectos. “Estamos haciendo ensayos con coches nuevos y verificamos que se puede aumentar el corte al 10% sin problemas. También mantuvimos reuniones con las automotrices y existe más permeabilidad”, dijo Peláez.

Los resquemores con la mezcla del gasoil con el biodiésel no se trasladan a las naftas con el bioetanol. “En Brasil el corte oscila entre el 20 y el 25%. El Gobierno aspira a llegar a un porcentaje similar”, asegura Martín Fraguío, director ejecutivo de Maizar, una asociación que representa a empresas ligadas a la producción y comercialización del maíz y el sorgo.

La producción de bioetanol está concentrada en los ingenios azucareros. Pero el Gobierno repartió nuevos cupos a otras tres firmas interesadas en producir a partir del maíz. Fraguío sostiene que hacia fines de 2012, habrá bioetanol suficiente para cortar el 10% de las naftas que se consumen en el país.

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