Por Pablo Solon.- La Conferencia de Cambio Climático terminó dos días después de lo previsto aprobando un conjunto de decisiones que recién se conocieron horas antes de su adopción. Algunas decisiones no estaban completas el momento de su consideración. Les faltaban párrafos y algunas delegaciones ni siquiera tenían el texto de las mismas. El Paquete de decisiones fue puesto por la Presidencia Sudafricana con el ultimátum de “Tómalo o déjalo”. Sólo a la Unión Europea se le aceptó modificaciones de último momento en plenaria.

Varias delegaciones hicieron duras críticas a los documentos y manifestaron su oposición. Sin embargo, ninguna delegación objeto de manera explicita y consecuente la adopción de estas decisiones. Al final el paquete entero se adoptó por consenso sin la objeción de ninguna delegación. Los elementos centrales del Paquete de Durban se los puede resumir de la siguiente manera:

1) Un Zombi llamado Protocolo de Kioto

Un muerto viviente sin alma: Las promesas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para el segundo período de compromisos del Protocolo de Kioto representan menos de la mitad de lo necesario para mantener el incremento de la temperatura por debajo de los 2ºC.

Este Zombi (segundo período del Protocolo de Kioto) recién se adoptará el próximo año (COP 18).

No se sabe si el segundo período del Protocolo de Kioto será de 5 u 8 años.

Estados Unidos, Canadá, Japón, Rusia, Australia y Nueva Zelandia estarán fuera de este segundo período del Protocolo de Kioto.

Esta será conocida como la década perdida en la lucha contra el cambio climático.

2) Nuevo régimen del “Laisser faire, laisser passer”

El 2020 entrará en vigencia un nuevo instrumento legal que remplazará el Protocolo de Kioto y afectará seriamente los principios de la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas.

Los elementos centrales de este nuevo instrumento legal ya se los puede apreciar por los resultados de las negociaciones:

a) promesas voluntarias en vez de compromisos vinculantes de reducción de emisiones,

b) mas flexibilidades (mercados de carbono) para que los países desarrollados cumplan sus promesas de reducción de emisiones, y

c) un mecanismo de cumplimiento aún más débil que el del protocolo de Kioto.

El nuevo instrumento legal abarcará a todos los Estados borrando la diferencia entre países en desarrollo y países desarrollados. El principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” y establecido en la Convención de Cambio Climático irá desapareciendo.

El resultado será la profundización del régimen del “Laisser Faire, laisser passer” que se ha inaugurado en Copenhagen, Cancún y Durban y que lleva a un incremento de la temperatura de más de 4ºC.

3) Un fondo Verde sin fondos

El Fondo Verde tiene ahora una arquitectura institucional en la que el Banco Mundial es un actor clave

Los 100 mil millones son sólo una promesa y NO serán provistos por los países desarrollados.

El dinero vendrá del mercado de carbono (que está colapsando), de la inversión privada, de créditos (que habrá que pagar) y de los propios países en desarrollo.

4) Un salvavidas para los Mercados de Carbono

Los mercados de carbono existentes vivirán independientemente de la suerte del Protocolo de Kioto.

Además se crearán nuevos mecanismos de mercado de carbono para cumplir con las promesas de reducción de emisiones de esta década.

Es un intento desesperado por evitar que desaparezcan los mercados de carbono que están colapsando debido a que los Bonos de carbono han caído de 30 euros la tonelada a 3 euros la tonelada de CO2.

Los países desarrollados reducirán menos de lo que prometen porque compraran Certificados de Reducción de Emisiones de los países en desarrollo.

5) REDD: un incentivo perverso para deforestar en esta década

Si no talas árboles no podrás emitir certificados de disminución de la deforestación cuando entre en funcionamiento el mecanismo de REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques).

CONSECUENCIA: deforesta ahora si quieres prepararte para REDD.

Las salvaguardas para los pueblos indígenas serán flexibles y de aplicación discrecional según cada país.

La oferta de financiamiento para bosques se posterga hasta la próxima década debido a que la demanda de Bonos de Carbono no se incrementará por las bajas promesas de reducción de emisiones.

De los procesos de negociación de cambio climático no podemos esperar un resultado que salve a la humanidad y a la Madre Tierra. Los gobiernos anteponen la economía de las transnacionales frente a la necesidad urgente de emprender un nueva forma de vida en armonía con la naturaleza. La clases dominantes no van subvertir el capitalismo que es la causa de fondo del calentamiento global. Lejos de traer el capitalismo a la naturaleza a través de la “economía verde” es necesario emprender el camino del reconocimiento y respeto a los Derechos de la Madre Tierra.

¡Amandla! ¡Jallalla!

En las acciones y eventos de los movimientos sociales en Durban dos gritos se fusionaron: “Amandla” y “Jallalla”. El primero es un palabra Xhosa y Zulu del Sur de África que quiere decir “poder”. La segunda es una expresión aymará que significa “por la vida”. “¡Amandla! ¡Jallalla!” significa “¡Poder por la Vida!”.

Ese es el “poder por la vida” que trascendiendo fronteras debemos construir desde nuestras comunidades, barrios, centros de trabajo y estudio para frenar este genocidio y ecocidio que esta en curso. http://www.ecoportal.net

Pablo Solón, analista internacional y activista social. Fue Jefe negociador para cambio climático y Embajador ante Naciones Unidas del Estado Plurinacional de Bolivia (2009-Junio 2011).

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