
Palabras preliminares
Cuando este libro abandone la imprenta y comience a circular en actividades, espacios de debate, o, simplemente, de mano en mano, el Observatorio Petrolero Sur (OPSur) habrá cumplido sus primeros tres años de existencia. Para nosotros, el aniversario contará con una franca ambivalencia. Por un lado, marcará la consolidación del trabajo y la organización que iniciáramos a mediados de 2008, luego de un recorrido por diversas localidades y parajes de las provincias de Neuquén y Río Negro, difundiendo dos proyectos que sentaron las bases para la creación de este espacio: el documental Patagonia petrolera, la frontera movediza y el cuadernillo Patagonia petrolera, el desierto permanente -que incluimos en la segunda parte de este libro. Por el otro, el crecimiento de OPSur se vio forzado por el inédito proceso de expansión de la frontera hidrocarburífera a escala nacional, que empezamos a observar durante el viaje a Norpatagonia, y, en particular, a partir del proyecto de exploración de hidrocarburos en la cuenca del Ñirihuau. Aquí está la paradoja del aniversario.
La necesidad de documentar y dar difusión a los diversos perjuicios y conflictos socioambientales que acarrea la instalación y el desarrollo de la industria -sobre todo en aquellas regiones que cuentan con escasos o nulos antecedentes en la materia, y en las que las explotaciones de petróleo y gas deberán convivir con otras producciones locales y matrices civilizatorias alternativas-, nos conminó a analizar la situación de otras regiones, como las provincias de Chaco y Entre Ríos, y, con mayor profundidad, las zonas orientales de Jujuy y Salta. Durante los meses de agosto y septiembre de 2010 visitamos esa porción de NOA, conocimos a su gente, sus comunidades, organizaciones; comprendimos otras dimensiones del territorio que ya es intervenido por esta industria extractiva o está a punto de serlo. Vivimos sus necesidades y pesares, también sus luchas y anhelos. En definitiva, sus proyectos para construir un futuro diferente. Leer más>>



La costa oeste de Inglaterra es el epicentro de la gran mayoría de los pequeños sismos que afectan a este país, unos veinte anuales según el Servicio Geológico Británico (BBC, 28/5/2011). Pero, entre abril y mayo de este año, se registraron dos temblores –de 2,2 y 1,5 en la escala Richter- que escaparon a los parámetros usuales de la región de Blackpool. Los hechos coincidieron con el comienzo de las maniobras de fractura hidráulica en dos pozos concesionados en la zona a la empresa Cuadrilla. En la ronda de licitación número 13, promovida por el Departamento de Energía y Cambio Climático en 2008, se ofertaron 60 áreas para exploración de las cuales 20 eran para gas. Según el gobierno, la tan anhelada seguridad energética es posible (y urgente) al desarrollar esta fuente barata y propia. 